Cede gomera para vivir en casa rodante

“Pude haber cerrado el negocio e irme a trabajar en un taller, pero se cobra una miseria y tengo 55 años. A los de mi edad ya casi nadie los contrata”- Máximo…

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

27 may 2014, 12:00 am 5 min de lectura

“Pude haber cerrado el negocio e irme a trabajar en un taller, pero se cobra una miseria y tengo 55 años. A los de mi edad ya casi nadie los contrata”- Máximo Arizmendi, vendió gomera en la Isla para vivir en un remolque con su familia

Hace 10 años Máximo Arizmendi llegó a Puerto Rico con la esperanza de tener su propio negocio. Cansado de trabajar para otros en el estado de Florida, vendió todo, hizo maleta y arrancó con su familia para la Isla con la intención de convertirse en su propio jefe.

Inicialmente se ubicó en Carolina y, luego, se mudó a Río Grande, donde divisó un espacio en el que colocaría su anhelado proyecto.

Entre los permisos y el financiamiento de las maquinarias a Arizmendi le tomó dos años abrir su negocio, un establecimiento de venta de gomas nuevas y usadas.

Al principio le iba bien. No esperaba mucho, pues entendía que el negocio estaba empezando y tenía que hacer el punto. “Daba para comer”, nos dice, mantener la familia (tres hijos, una esposa) y pagar las utilidades. Tres años más tarde, cuando Arizmendi acariciaba la idea de adquirir su propio hogar, su situación económica empeoró; los ingresos en su negocio mermaron dramáticamente. De $2,900 a $3,500 que hacía cada semana bajó a $400 y $500. “Fue como si desapareciera el dinero de la calle. La gente dejó de comprar gomas nuevas, buscaba remendar las que tenía. Me decían que les resolviera con parchos o te pedían gomas usadas, y a las gomas usadas lo que se les gana son par de pesos”, relató Arizmendi.

“El negocio dio un bajón. Las megatiendas que abrieron cerca bajaron mis ventas. Lo que hacía en el negocio apenas me daba para cubrir la comida. Mi esposa tuvo que irse a trabajar como guardia de seguridad y, como se pasó por $30.00, le quitaron los cupones”, añadió.

Desde esa fecha hasta el presente el negocio de Arizmendi no mejoró. El día de la entrevista, 7 de mayo de 2014, nos confesó que solo había hecho unos $40.00, que debía tres meses de renta y que la luz la tenía atrasada.

No obstante, Arizmendi se notaba tranquilo. Era obvio que ya había tomado una decisión.

Hace dos meses —nos cuenta— llamó a su antiguo jefe en Orlando, Florida, y le preguntó si tenía trabajo, que las cosas iban de mal en peor en Puerto Rico y que estaba desesperado.

Su antiguo patrono le contestó afirmativamente, y Arizmendi comenzó a hacer los preparativos de su partida. Compró un pasaje de ida por $133.00 y le puso un “se vende” al negocio. Como en Orlando ya no tenía nada, decidió que iba a alquilar una casa remolque para instalarse con su familia.

“Una renta de casa es como $800. Con el motorhome pagaría como 300 mensual por el terreno con agua y mantenimiento; y con lo que me dieron del carro (que vendí) consigo una motorhome como en $2,000 o $3,000”, afirmó.

Arizmendi se fue del país el pasado 11 de mayo. No encontró comprador para la llave de la gomera, por la cual pedía unos $20,000, por lo que terminó cediéndosela a un amigo con el compromiso de que pusiera las deudas al día y de que le enviara “algo al mes”.

Él ya está trabajando en Orlando, en ensamblaje y laminación de botes. Su familia ya tiene prácticamente toda la mudanza en caja y espera también irse del país este próximo 31 de mayo.
El relato de Arizmendi no fue sacado de una historia de ficción sobre inmigrantes de México o República Dominicana hacia la nación americana. Está ocurriendo aquí en Puerto Rico y con mayor frecuencia ahora en los meses de mayo y junio. Solo basta con darse una vuelta por el Aeropuerto Luis Muñoz Marín y será testigo —al igual que lo fue este diario y WKAQ 580— de la cantidad de personas que migran cada día.

Aunque el efecto de puertorriqueños migrando hacia los Estados Unidos siempre ha sido una constante desde 1898 y Puerto Rico ha tenido temporadas masivas de migración, la crisis económica en la que actualmente está sumida la Isla desde el 2006, propiciada en parte por el cierre de fábricas tras la eliminación de los beneficios de la sección 936 (1996), el ataque terrorista a Estados Unidos (2001), el cierre parcial del Gobierno local junto con la imposición del IVU (2006), la implantación de la Ley 7 (2009) y los propuestos recortes en beneficios y pensiones a empleados públicos (2013-2014), ha disparado el número de boricuas radicados en algún estado de Estados Unidos.

Por su parte, el director ejecutivo del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (IEPR), Mario Marazzi Santiago, señaló previamente que el inicio de la recesión económica en el país en 2006 coincide con el comienzo de la mayor emigración de la última década: más de 300 mil personas se mudaron de la Isla a EE. UU. entre 2005 y 2009

Santiago afirmó que “vivimos una década en la que se han registrado menos estudiantes, menos escuelas privadas, menos compradores de viviendas, menos planillas radicadas, menos votantes, menos ingresos, menos gastos, en fin, menos economía. La emigración es un factor clave, sino el factor clave, que explica estos fenómenos”.

Cifra 300 mil Cantidad de personas que se mudaron de la Isla a EE. UU. entre 2005 y 2009, según el informe “Perfil del migrante de la última década 2010”

Dato 12 % Incremento de la población puertorriqueña/hispana en el condado de Osceola, según la “Encuesta de comunidades americanas de abril de 2014”