Sin brillo ni sonido el concierto de la Sonora Ponceña
Por Hiram Guadalupe Pérez
Por Hiram Guadalupe Pérez
La celebración de las seis décadas de historia de la Sonora Ponceña transcurrió en un vuelo de opacidad, con un deplorable sonido, sin despertar emoción alguna y ante una escasa y pobre audiencia que acudió el domingo, al Coliseo de Puerto Rico.
Para completar el giro de desaciertos, la administración del Coliseo impidió que la orquesta concluyera su presentación al apagarle el audio justo cuando la orquesta, capitaneada por Quique y Papo Lucca, se dispuso retomar el escenario tras una falsa salida para interpretar “Timbalero”.
La acción de los regentes del recinto fue penosa y deplorable porque, al final, son los fanáticos quienes pagan “los platos rotos” de un incidente que debió haber sido apercibido por los productores del evento, sobre quienes cae la responsabilidad de cumplir con lo pactado en el contrato por el tiempo de uso de las instalaciones.
Mas lejos del lamentable incidente que opacó la clausura del concierto, la celebración, en su generalidad, careció de brillo y las continuas interrupciones del maestro de ceremonia estorbaron la continuidad del extenso guión musical –24 canciones– seleccionado para la ocasión.
No hay dudas que la Sonora Ponceña es una de las orquestas más importantes del género salsero y que ha cultivado uno de los repertorios más esquicitos para el disfrute de los melómanos y bailadores, aunque la velada de anoche no fue, necesariamente, el reflejo de esa brillante trayectoria.
En primer lugar, la salida de la agrupación de Héctor “Pichie” Pérez provoca un vacío enorme en la plantilla vocal de la agrupación que no logra ser llenado con la adquisición de Roberto Ortiz, sin menoscabar el talento del joven músico y cantante.
Pichie Pérez ha sido puntual para la agrupación oriunda del Sur de la Isla por las pasadas tres décadas y, sobre sus hombres, se depositó el peso mayor del repertorio más selecto de la agrupación.
Ahora, tras su salida por alegadas diferencias con el director Papo Lucca, el jefe de la orquesta le ha asignado una responsabilidad mayor al corista Danny Dávila para hacer vocalizaciones y el resultado es opaco y disonante, como se apreció ayer en el concierto.
La escena, empero, es salvada por las intervenciones musicales de Darvel García, cantante experimentado que llegó a la Sonora Ponceña a llenar el espacio que dejó vacante hace unos años Wito Colón, otras de las figuras legendarias de la agrupación y quien ha señalado que dejó el grupo también por diferencias con su director.
Ante ese panorama, el concierto de anoche tuvo que ser completado con la participación de excantantes de la banda, como Luisito Carrión, que cantó “Hachero pa’ un palo” y “Yare”; Yolanda Rivera, que lució excepcional con “Hasta que se rompa el cuero” y “La orquesta de mi tierra”; Luigi Texidor en “Acere-ko” y “Tiene pimienta”; y Pichie Pérez que arribó a interpretar “La pollera colorá” y, más adelante, “Omelé”.
Pichie Pérez, por cierto, recibió una de las más fuertes ovaciones de la velada y, al cantar, demostró llevar en sus venas la esencia rítmica de la afamada orquesta.
La celebración de los 60 años de la Sonora Ponceña también incluyó la actuación de Manolito Rodríguez, Roberto Roena y Moncho Rivera, quien hizo una excelente interpretación del éxito “Fea”.
El repertorio del espectáculo se completó con los temas “Jubileo 60”, “Date cuenta”, “Fiel trovador”, “Vas por ahí”, “La clave”, “Remembranzas”, “Boranda”, “Tumba mabó”, “Chambeleque”, “Mayeya”, “Paño de lágrimas” y “Solavaya”, este último coreada entre todos.


