Opinión: Caldero
José Caldero no se equivoca cuando nombra a Pedro Toledo como uno de sus mentores. En varias entrevistas que le hice ayer para radio y televisión durante sus…
Por Rafael Lenín López @LeninPR
José Caldero no se equivoca cuando nombra a Pedro Toledo como uno de sus mentores. En varias entrevistas que le hice ayer para radio y televisión durante sus primeras horas como superintendente de la Policía queda claro que pretende seguir su estilo, hablando de todos los temas siempre que se le requiera. Ese fue el éxito de Toledo ante los medios. Toledo se proyectó bien, accesible y dispuesto a enfrentar todo tipo de dificultad. Pero, ojo y advertencia a Caldero, eso no necesariamente representó el éxito de su gestión.
El mismo Caldero me lo reconoció, sin necesariamente hablarme de quien fuera por 12 años el jefe de la Policía y de cómo pretende seguir su estilo de trabajo.
Le pregunté, con la premisa de que su trabajo inmediato es investigar y atrapar delincuentes, en qué momento histórico él creía había comenzado la debacle en la seguridad pública. Rápido me habló de la década de los 90. Sin titubear me señaló el periodo que tanto mencionan los estudios realizados sobre el crimen. Caldero aceptó que en gran medida somos víctimas de “los hijos de la Mano Dura”. No se trata de una teoría nueva. Ya el señalamiento lo han hecho sociólogos y numerosos académicos. Puerto Rico vive hoy el fracaso de una estrategia anticrimen cuya consecuencia fue contraria a la esperada.
Se desplazó el crimen a zonas tranquilas, me dijo cándidamente el nuevo súper sobre la estrategia que encabezó, junto con Rosselló, su mentor Toledo.
Así que Caldero tiene ante sí una contradicción: seguir el estilo del maestro, combatiendo a su vez el crimen que ha provocado en gran parte su fallida estrategia.
Todavía recuerdo con claridad aquellos operativos que cubría siendo un chamaquito. El Gobierno quería que las ocupaciones policiacas en los caseríos tuvieran un impacto público. Necesitaban a la prensa allí. Nos citaban desde la noche antes para encontrarnos en puntos estratégicos cercanos a los lugares de impacto. En la zona sur siempre eran los mismos: el aeropuerto Mercedita, Fuerte Allen y el Campamento Santiago en Salinas. De ahí salíamos en caravana, cómplices de la estrategia mediática del Gobierno de turno.
Hoy, 20 años después de aquellas primeras ocupaciones, es meritorio recordar cómo retrocedió el comportamiento social y así asegurarnos de no repetir la estrategia que se fundamentó en criminalizar al sector pobre del país. Hoy ha quedado demostrado que esa estrategia no genera seguridad pública, sino una sensación de acción, momentánea e irreal.
Ahora bien, Caldero fue parte de aquello, no se puede enajenar. Estamos ante un oficial con 35 años en la Policía. “Los conozco a todos”, me dijo Caldero sobre cada uno de los oficiales ante las acciones que tomará en los próximos días.
Caldero no solo los conoce, es uno de ellos. Ha sido parte de los éxitos y fracasos de la Policía. Hoy está en una mejor posición para arreglar la cosa.
Datos Sobre la Policía que asume José Caldero como superintendente: • Policías activos. 14,208 • Policías asignados a trabajos de oficina. 1,218 • Policías desarmados bajo investigación. 404 • Presupuesto anual de la Policía. $800 millones • Nómina. 90 % del presupuesto
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