Proyecto inculca la superación en jóvenes especiales
Programa piloto. La intención del proyecto es que los jóvenes se puedan integrar a la sociedad y que sean personas lo más independientes posible.
Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
Hay un viejo refrán que dice “querer es poder” y un vivo ejemplo de ello son los miembros de un equipo de profesores y estudiantes del programa de Educación Física Especial y Elemental de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Bayamón.
Y es que, desde el pasado mes de febrero, dieron inicio a un proyecto piloto que busca integrar a la comunidad universitaria jóvenes y adultos con alguna discapacidad. Los protagonistas de esta iniciativa que nació en el corazón del profesor Luis Pizarro son Oscar “Moncho” Loubriel, quien tiene síndrome de Down, y Carlos Rubén Frontera, quien tiene perlesía cerebral y realiza todo con sus pies.
Para Pizarro, quien lleva 22 años trabajando con el programa, esto representa una oportunidad para sensibilizar al estudiantado y la idea es que “ellos se puedan integrar a la corriente regular. Lo que queremos es crear sensibilidad en los estudiantes para que ellos puedan estar en ciertos cursos que puedan participar con sus pares”.
Precisamente esto fue lo que provocó que la profesora Nora Rodríguez Valles aceptara a los dos alumnos en su clase de arte básico. “La pintura sirve para conocer todo lo que esa persona tiene adentro”, dijo la también pintora, quien precisó que “la ternura que se vive en el salón en inmensa”. En cuanto a la integración, Rodríguez Valles contó que la clase sirve como canal para que ellos se sientan parte de la sociedad.
Por su parte, la directora del Departamento de Humanidades, Margarita Fernández, dijo que no dudó en decir que sí a la idea, ya que es una situación que la ha tocado de cerca.
“Tuve un hermano cuadripléjico y he trabajado con gente extraordinaria que ha tenido problemas en la vida con sus cuerpos. Mi hermano hacía diseño gráfico con mucha dificultad. Así que para mí fue como una oportunidad”.
Sobre Carlos Rubén, el profesor relató que, cuando llegó al laboratorio, notó en él algo distinto, ya que a diferencia de otros él “juega dominó y te dice cuándo no va. Y una persona con retardarción mental no hace eso”.
Mientras veíamos cómo Carlos Rubén entendía todo prácticamente a la perfección llegó al salón el estudiante de tercer año Sergio Jiménez, quien le construyó una mesa para que este sea más independiente a la hora de pintar. Y al momento de estrenarla este rápidamente se acopló a su nueva herramienta.
Por su parte, Moncho, como cariñosamente todos lo conocen, se desplazaba por el salón tal cual un pintor profesional e inclusive respondía a las bromas que le hacía el profesor Pizarro. Moncho es muy conocido en el mundo del deporte, ya que por más de 20 años ha sido la mascota oficial del equipo de baloncesto de los Vaqueros de Bayamón.
Este servicio, de 34 años de establecido, es gratuito y solo tiene que llamar al Departamento de Educación Física Adaptada para recibir orientación. Actualmente este tiene una matrícula de 125 estudiantes entre los dos y 55 años de edad.
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