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El periodista de Noticentro 4 y Radio Isla explica cómo cambió su percepción de la carretera al momento de formar una familia.
Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz
Asegura que cuando joven era más arriesgado en la carretera. Ahora, por el contrario, el periodista Rafael Lenín López confiesa que se ha vuelto mucho más precavido al momento de salir a la calle, sobre todo, contando que anda con dos asientos protectores en la parte posterior de su auto.
Nos presenta a sus criaturas, Rafael Antonio, de 7 años, y Lena Priscilla López Vigoreaux, de 2 meses, al tiempo que habla con Tacómetro sobre su historia con los autos y cómo tuvo que ajustar la velocidad en la carretera.
¿Cuál fue tu primer carro?
— Un Volvo 240 estándar de 1994 o 1995. Me encantaba. Era el carro perfecto, era deportivo. Después, mientras estudiaba, tuve un Volvo 740 que era de mi mamá y, luego, mi papá me compró una Nativa. De ahí tuve un Volvo de nuevo que era un C70, que era más deportivo, pero era demasiado deportivo para las calles locales, y yo tenía un delirio con las gomas. De ahí brinqué a la Jeep Commander y el Acura TSX.
¿Cómo cambió tu percepción sobre conducir al momento de formar una familia?
— Definitivamente. A veces uno evita salir tarde con los nenes o no le gusta salir a la calle en las noches porque siente que es más inseguro. Guiar con dos niños le cambia a uno la forma de pensar e incluso a la hora de escoger un carro.
¿Tuvieron que cambiar de vehículo?
— Sí, cambié el carro el año pasado precisamente buscando más comodidad para la nena y para que el nene tuviera su espacio. Yo tenía una Jeep Commander, y Priscilla (su esposa) tenía una Mazda CX7, pero queríamos algo más espacioso y vimos en la Honda Pilot ese espacio para los dos.
En términos de tu manera de guiar, ¿ajustaste la velocidad?
— Claro. Cuando uno es más joven y está solo, se toma más riesgos en la carretera. Ya con la familia es más precavido, siempre velando por la seguridad de la familia.
¿Qué es lo que más te preocupa de conducir en Puerto Rico, sobre todo cuando vas con los nenes?
— Me preocupa la posibilidad de tener un accidente y, en ese sentido, a veces uno ve conductores que no toman las precauciones en cambios de carriles o que no respetan las luces rojas. Uno está más pendiente de lo que pueda estar haciendo el otro conductor que pueda afectar a mi familia.
¿Cuál es la anécdota —positiva o negativa— más significativa que experimentaste en un carro?
— Una vez choqué cuando me estaba iniciando en la fraternidad de la universidad y, aunque no le pasó nada a nadie, ese choque me marcó un poco. Yo empezaba la universidad en Ponce en 1994 y ya yo trabajaba en radio en las mañanas y me acostaba tarde, y de regreso a casa ese día me entró el sueño. Eso me hizo crear conciencia de que hay que estar más despierto.
Cuando salen en familia, ¿quién va al volante?
— Yo tiendo a conducir, aunque la Honda Pilot Priscilla la usa más porque es con la que lleva al nene a la escuela en las mañanas. Yo tengo otro carro más compacto que lo usamos más para salidas cuando vamos solos.
¿Cuál es la ruta ideal para irte de “roadtrip” con tu familia por la Isla?
— Las montañas. Me iría por el norte y bajaría por Lares. A veces me gusta andar sin rumbo, porque a algún lado tenemos que salir. Cuando lo hacemos, me gusta andar sin ruta.
¿Cuál es el carro de tus sueños?
— Un Maserati (se ríe). Fíjate, no soy obsesionado con los carros de lujo. Para mí un carro tiene que ser funcional y práctico para mis necesidades y las de mi familia. No tengo un carro de ensueño.
Rafael Antonio
¿Te gustan los paseos en carros?
— No tanto, porque a veces, cuando los sitios son muy lejos, me aburro un poco. Pero en este un poquito menos (la Honda Pilot) porque tiene DVD.
¿Y ahora con tu hermanita?
— A veces ella llora y yo le pongo el bobo. Así mamá no se tiene que parar porque no la dejo llorar.
¿Te gustan los carros de juguete?
—No tanto; algunos de mecánica.
¿Qué clase de carro te gustaría tener cuando seas grande?
— Un carro de Toyota.
Acá entre nosotros, ¿quién guía mejor: papá o mamá?
— Mamá.


