Silvia Álvarez-Curbelo: Ante los retos de la historia

Con motivo de su incursión a la Academia de la Historia de Puerto Rico, la profesora habló con Metro sobre los desafíos culturales y económicos que encara el país.

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

12 mar 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Este domingo, 16 de marzo, la profesora e historiadora Silvia Álvarez-Curbelo será incorporada en la Academia de Historia de Puerto Rico, entidad colegiada que auspicia publicaciones e interviene en el peritaje de los sucesos trascendentales que han marcado la historia del país.

Es un puesto vitalicio que le da la responsabilidad de aportar al adelantamiento de la conservación de los datos de la Isla y su calidad. Son los narradores del pasado boricua, por así decirlo.

Metro aprovechó esta coyuntura para hablar con la académica sobre diversos temas trascendentales que actualmente implican el desarrollo socioeconómico de la Isla.

¿Qué representa para un historiador ser incluido en la Academia de la Historia de Puerto Rico?
—Es un gran honor y un reconocimiento que uno haya podido sumar a lo largo de una carrera, pues es una academia que congrega a lo más granado de la profesión. Cada académico responde a una medalla. En mi caso, tengo el gran honor de que ocuparé la medalla número ocho que la tuvo hasta su muerte la historiadora Pilar Barbosa de Rosario.

En momentos de saturación informática debido a las nuevas tecnologías, ¿cuáles son los principales retos para los historiadores?
—Es un espacio en el que la Academia tiene para crecer porque los historiadores no nos podemos desentender de eso en términos de investigación, por un lado, y en comunicación. La historia está en muchos archivos digitalizados. Nosotros tenemos que ir en esa dirección, cosa que no se ha logrado con el Archivo General de Puerto Rico, cuyo presupuesto es parte del Instituto de Cultura Puertorriqueña y es una tarea que urge. Claro, decir eso en tiempo de crisis económica y chatarra puede ofender a mucha gente. Son órdenes complementarias, pues la cultura también es una prioridad, porque no podemos pensar que siempre se debe posponer.

Hay quienes han perdido la confianza en los académicos. ¿Cómo la podrían rescatar?
—No creo. En nuestro caso, por ejemplo, se han hecho gestiones. Constantemente la Academia está puntualizando que hay que acometer esos proyectos como el de la digitalización del Archivo General.

¿Pero en el caso de la ciudadanía promedio que no necesariamente conoce estas gestiones?
—El paso debe ser de imitación a la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española que tiene una magnífica página electrónica. De hecho, esa podría ser una de mis prioridades una vez sea instalada en la Academia de la Historia de Puerto Rico, para así poder llegar a los ciudadanos.

Hay quienes piensan que la historia es cíclica. Como historiadora, ¿cree que Puerto Rico saldrá del atolladero socioeconómico en el que se encuentra y que menciona?
—Creo que sí. Pero no porque la historia sea cíclica. Parecería que sí, porque siempre hay guerras, crisis económica y periodos de prosperidad y de debilidad. Esos son los grandes formatos. En esta coyuntura, en la que vivimos una crisis financiera y económica, eso la hace más fuerte porque es la tormenta perfecta. Tenemos una crisis fiscal que tiene que ver con la liquidez del Gobierno, el nivel de endeudamiento y la capacidad de poder pagar. Al lado, tenemos una crisis económica que incide en el nivel de recaudo, que nos marca la capacidad de emitir bonos, y si no hay desarrollo económico, eso incide, además, en la capacidad de ir al mercado.

Radiografía •    Discurso. Su tema para la inclusión a la Academia es la Primera Guerra Mundial y Puerto Rico. •    Publicaciones. Uno de sus libros más reconocidos es Un país del porvenir: el afán de modernidad en Puerto Rico (siglo XIX)