El silencio cobró vidas en hospital de Carolina

Un esquivo científico se mantuvo en silencio durante la conferencia de prensa, a pesar de que conocía como pocos la bacteria que mató a 32 pacientes en el…

Por Eliván Martínez Mercado

2 mar 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Un esquivo científico se mantuvo en silencio durante la conferencia de prensa, a pesar de que conocía como pocos la bacteria que mató a 32 pacientes en el Hospital de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Carolina.

El doctor Guillermo Vázquez, profesor de Medicina y Microbiología en el Recinto de Ciencias Médicas de la UPR, mantenía el rostro grave, sentado al lado izquierdo del salón, mientras la secretaria de Salud, Ana Ríus, y el epidemiólogo Johnny Rullán se alternaban en el podio, celebrando que habían contenido el brote de Acinetobacter baumannii, que había afectado de forma letal a pacientes en el hospital de Carolina entre 2012 y 2013.

Pero el microbiólogo sabía que el Departamento de Salud no tenía motivos para celebrar. La agencia pudo haber diseñado planes de contingencia para evitar muertes en Carolina y en otros hospitales de Puerto Rico. En 2011, cuando el doctor Rullán era epidemiólogo del Estado, Vázquez le había notificado los hallazgos sobre sus investigaciones de vigilancia de infecciones transmitidas en los hospitales.

El doctor Vázquez aceptó al CPI, después de la conferencia de prensa, que había informado a Rullán de que la bacteria baumannii era, desde 2009, un problema en 17 hospitales de Puerto Rico, incluidos 6 de los 10 que pertenecen a la Administración de Servicios Médicos de Puerto Rico (ASEM), más conocido como el Centro Médico en Río Piedras.

“Si se publica el nombre del hospital en el que ocurren las infecciones, la gente deja de ir. Por eso no se publicó el nombre a propósito”, dijo el epidemiólogo Johnny Rullán.

Y mientras el Departamento de Salud no llevaba a cabo la acción preventiva correspondiente, tampoco ofrecería —ni ofrece— un mecanismo mediante el cual los pacientes de Puerto Rico puedan saber el estado de situación de las infecciones por hospital, de modo que no salgan infectados con una enfermedad bacterial que no tenían antes de llegar a la institución hospitalaria.

El doctor Vázquez tampoco publicó la información fuera del minúsculo círculo académico. Tampoco ofreció en su informe el nombre de los hospitales en los que aparecía la poderosa bacteria resistente a antibióticos, una información relevante para que los pacientes sepan dónde no ir a buscar ayuda médica. Tampoco quiso suministrar la información al Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

La censura que sobre estos temas ejercen las autoridades de salud y ciertos académicos subsidiados con fondos públicos puede terminar en casos graves, como sucedió en Carolina con la bacteria Acinetobacter baumannii. Infectó a unos 69 pacientes desde 2012, además de las 32 muertes conocidas en julio de 2013, mientras la instalación universitaria y el Departamento de Salud lo mantenían en silencio. Recientemente se acaban de reportar cinco casos de contagio y dos muertes por causa de esta bacteria, ocurridos entre enero y febrero de 2014, en el Mayagüez Medical Center.

Las bacterias resistentes a los antibióticos están siempre al acecho, aprovechándose de la debilidad de pacientes con el sistema inmune comprometido.

La bacteria suele estar presente en las instalaciones hospitalarias. No es normal, sin embargo, que se propague causando muertes por falta de controles de infecciones adecuados, ni que pase tanto tiempo antes de implementarse los protocolos de contención necesarios,  como sucedió en Carolina, donde tomó más de un año antes de la puesta en marcha de las medidas de salud adecuadas, según encontró el informe del CDC de Atlanta que publicó en exclusiva el CPI en septiembre pasado.

Lee la nota completa en www.cpipr.org.

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