Por drogas mayoría de mujeres en prisión

A Agripina Vázquez Feliciano la vida no le alcanzará para arrepentirse del error de haberle vendido drogas a un agente encubierto en una calle poco iluminada…

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

2 ene 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

A Agripina Vázquez Feliciano la vida no le alcanzará para arrepentirse del error de haberle vendido drogas a un agente encubierto en una calle poco iluminada de Aguadilla.

La vida tampoco le dará abasto para despojarse de la culpa de que su acción —indirectamente— arrastró a su hijo mayor a una condena de tres años en Las Cucharas de Ponce.

Vázquez Feliciano, de 40 años, está presa en la cárcel de mujeres de Vega Alta por venta de sustancias controladas, el delito más común por el que son sentenciadas las féminas que guardan prisión en las cárceles del país, de acuerdo con un estudio del Departamento de Corrección y Rehabilitación
Como muchas, Vázquez Feliciano dijo que lo hizo por necesidad.

“Fue mi primera vez. Lo hice para ayudar a mi papá con los billes. Como él está mayor yo decidí tomar ese rumbo para ayudarlo. Yo había visto en el caserío donde vivía a varias personas haciendo lo mismo (vendiendo drogas) y salían con chavos. Lo vi fácil, pero no fue nada fácil”, dice Vázquez Feliciano, notablemente arrepentida y a la vez resignada por el delito que cometió.

La reclusa, quien labora en el área de la cocina de la penitenciaría de Vega Alta, tiene tres hijos: dos (una de 23 y otro de 22) viven con su padre en los Estados Unidos; el tercero, de 26 años, está preso por el delito de robo.

Vázquez Feliciano hace un mea culpa por esa situación y asegura que de haber estado en la libre comunidad el destino de su hijo mayor hubiese sido otro.

“Es una sensación terrible. Siento que le fallé como madre. Si yo estuviera en la calle esto no hubiera pasado”, afirma, al tiempo que cuenta los días para salir de prisión (finales de 2014) y poder visitar a su hijo, quien se espera salga en el 2017.