Agentes pasearon libremente por residencia de Casellas

Séptimo día. Todos los testigos describen la escena del crimen de la misma manera.

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

19 dic 2013, 11:00 pm 1 min de lectura

En el séptimo día del juicio que se sigue contra Pablo Casellas Toro por el asesinato de su esposa, Carmen Paredes, el testigo número 22 del caso, el sargento de la Policía Miguel Ángel Borrero, dijo en sala que cuando llegó a la escena del crimen aún caía sangre del brazo derecho de la occisa.

Borrero, quien para el día del asesinato de Paredes se desempeñaba como supervisor del cuartel de Guaynabo, fue uno de los primeros agentes en llegar a la escena del crimen y, al igual que los dos últimos testigos del caso (Edwin Mercado e Ivonne García), dijo que vio un arma encima del baúl del Mercedes Benz gris de Casellas. Además, describió el cuerpo de Carmen Paredes de la misma manera que los demás “sentada en una silla, con la cabeza hacia atrás… con dos impactos de bala: uno en la frente y uno el pecho”. Por otra parte, en el contrainterrogatorio salió a relucir que Borrero estaba encargado de cuidar el perímetro y velar que nadie entrara. Sin embargo, el abogado Harry Padilla intentó probar que Borrero “permitió que los agentes se movieran libremente por el área”, por lo que la escena se contaminó.

Finalmente, el testigo admitió que durante el tiempo que él estuvo en la escena, Salvador Casellas nunca impidió su trabajo. “¿(Salvador Casellas) se portó con usted como todo un caballero?”, preguntó Padilla. “Sí, señor”, respondió Borrero.

El juicio del pueblo de Puerto Rico contra Pablo Casellas se reanudará el jueves 26 de diciembre con la testigo Giselle Rivera Cintrón, la investigadora forense del Instituto de Ciencias Forenses (ICF).