Testifican agente del FBI y guardia de seguridad en juicio Casellas

Durante el sexto día de juicio contra Pablo Casellas Toro, en la sala 706 del juez José Ramírez Lluch, del Centro Judicial de Bayamón, testificaron el agente…

Por Inter News Service

17 dic 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Durante el sexto día de juicio contra Pablo Casellas Toro, en la sala 706 del juez José Ramírez Lluch, del Centro Judicial de Bayamón, testificaron el agente Rafael Díaz relacionado al incidente del “carjacking”, así como el guardia de seguridad Abraham Vélez Robles, quien prestaba servicios en la caseta de un condominio situado detrás de la urbanización Torre Alta III.

En primera instancia testificó el agente Díaz, asignado al “task force” del Negociado Federal de Investigaciones (FBI) y quien trabaja con crímenes violentos.

Díaz narró que el agente del FBI, Rubén Marchand, se comunicó con él y le solicitó que investigara la querella del incidente del “carjacking”.

Marchand fue uno de los que testificó ayer en sala y estuvo a cargo de recopilar evidencia y documentar hallazgos que encontró dentro del Acura MDX negro, auto involucrado “carjacking” que sufrió el imputado la mañana del 17 de junio de 2012, cuando alega que iba rumbo al Club Metropolitano de Tiro, en Toa Baja.

Según el testimonio de Díaz, su primera gestión fue acudir al hospital Auxilio Mutuo para entrevistar a Casellas Toro, donde fue atendido, pero no lo encontró en la institución hospitalaria y tampoco pudo entrevistar al doctor Fermín Hernández, quien sería el médico que lo habría asistido. 

Por lo que al siguiente día, fue a la casa de Casellas Toro, en la urbanización Torre Alta III a entrevistarlo.

Según su testimonio, relató que el corredor de seguros le dijo que el 14 de junio de 2012 se levantó a las 4:00 de la mañana y se fue al polígono de tiro. 

Además, sostuvo que el primer portón estaba abierto pero el segundo estaba cerrado. 

Estando allí, manifestó que escuchó disparos y vio dos hombres, y un tercer hombre que lo encañonó, el cual describió de 5’10, tez trigueña y de nacionalidad dominicana.

Explicó, además, que el individuo que le quitó un reloj y una cartera, luego le dio un tiro en el brazo  y le ordenó que sentara en el asiento del pasajero.

Describió, también, que Casellas Toro, dijo que como no pudo abrir la puerta, se tiró por la ventana, y se internó en un monte, luego espero 15 minutos para salir y, más adelante, mientras caminaba, se encontró con tres ciclistas y unos paramédicos que lo auxiliaron.

El hijo del juez Salvador Casellas acusado de asesinar a su esposa el pasado 14 de julio, le indicó además al policía que en el auto tenía dos armas: una pistola FN Five Seven y otra calibre .22, parecida a un rifle.

Relacionado a los hechos, Díaz reveló que Casellas Toro se mostró “cooperador” y se recopilaron casquillos de balas del Acura MDX nego y otras evidencias que se entregaron al Instituto de Ciencias Forenses (ICF)

El segundo de los testigos, el guardia de seguridad, declaró que escuchó explosivos débiles provenientes de una barriada aledaña a la zona, y pensó que habían sido pirotecnia, según describió. “No las podía catalogar que eran de armas”, indicó.

El testigo declaró, además, que 15 o 20 minutos después, pasó una patrulla municipal. 

Más adelante, a las 9:47 de la mañana, escuchó dos fuertes detonaciones, por lo que procedió a llamar a la policía estatal, y a las 10:09 de la mañana, vio pasar una patrulla estatal. 

Casellas Toro enfrenta cargos de asesinato, violación a la Ley de Armas, destrucción de evidencia y por ofrecer una declaración falsa.