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Es una “fiebrúa”. Lo reconoce y, aunque por segundos parece sonrojarse, la verdad es que para la licenciada Mayra López Mulero su pasión por los autos, sobre…
Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz
Es una “fiebrúa”. Lo reconoce y, aunque por segundos parece sonrojarse, la verdad es que para la licenciada Mayra López Mulero su pasión por los autos, sobre todo, por los deportivos, trasciende cualquier rúbrica social.
Cuenta que su pasión por los vehículos inició desde muy joven. Fue su familia, particularmente un tío, quien le enseñó la devoción por estas piezas de transporte que, en su caso, son más piezas de arte que otra cosa. Pero su pasión no se limita a tener un carro, acelerarlo y sentir su potencia. Por el contrario, para López Mulero, los autos son un reflejo de la personalidad de cada ser humano. Es decir, hombre y máquina crean un enlace tan simbiótico que podría resultar espiritual.
¿CÓMO REFLEJAN LOS CARROS DEPORTIVOS TU PERSONALIDAD?
— Creo que tienen que ver con mi carácter. El carro que me atrae es uno que tiene presencia, fuerza y que su performance en la carretera está a tono con lo que yo necesito en el momento en el que quiera sentir esa máquina. Siempre he tenido deportivos y muchos de ellos convertibles por la sensación de libertad.
¿CUÁL FUE TU PRIMER CARRO?
— Fue un Challenger, pero apenas duró unos meses. Luego, mi carro de estudiante fue un Toyota Corolla y ese duró como 13 años. Lo vendí y compré un Cabriolet de la Volkswagen. Ese me lo robaron justo un mes después de saldarlo. Después, un Honda y un Audi. Luego, mi situación económica me da la oportunidad de darme unos gustitos y obtuve mi primer Porsche, que son mis carros favoritos. Así estuve cambiando hasta que llegué al Maserati.
¿A QUÉ SE HAN DEBIDO ESTOS CONSTANTES CAMBIOS?
— En la medida en que puedo los cambio cada dos años por puro gusto. Me enamoran. Los que me conocen en los dealers, cuando llegan nuevos modelos, me los pasan por el frente y empiezan a tentarme. Generalmente, vienen en una buena oferta. Aun así, reconozco que es la peor inversión que se puede hacer, pues deprecian mucho. Pero, a pesar de eso, hago un mea culpa, pues mi pasión por los carros supera mi intelecto.
¿CUÁL SERÍA LA CANTIDAD MÁS ALTA QUE ESTARÍAS DISPUESTA A PAGAR POR UN AUTO?
— Para mí el carro deportivo es un accesorio que por mi trabajo me permito adquirirlo, reiterando mi convicción de que es un dinero mal invertido. Por lo que no tengo que privarme de ese gusto si es producto de mi trabajo. También tengo un carro que uso para diario que es mucho más práctico.
¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE INCOMODA DE GUIAR EN LA ISLA?
— Las carreteras que no tienen las condiciones adecuadas para tener este tipo de carros. Por eso, procuro utilizarlos cuando voy a hacer distancias largas. He dejado dos o tres aros en los boquetes de las calles y es una pesadilla que eso ocurra.
EN ESAS DISTANCIAS LARGAS, ¿HAS PROBADO EL RENDIMIENTO DE LOS VEHÍCULOS?
— Sí. He hecho mis travesuras en el manejo de los vehículos. Lo confieso.
¿TE HAN DADO MULTAS?
— He tenido suerte. Recuerdo que con el segundo Porsche lo aceleré en el puente Teodoro Moscoso y los policías intervinieron conmigo. Les expliqué que estaba en un momento de deleite en el manejo de mi vehículo y que tenían todas las razones para intervenirme, pero que no acostumbraba a exceder los límites de velocidad. Me dieron un buen regaño, pero se apiadaron de mí.
¿CUÁL HA SIDO LA VELOCIDAD MÁS ALTA QUE HAS EXPERIMENTADO? ¿Y QUÉ SENTISTE?
— Creo que sobre las 170 millas por hora. Es una adrenalina excitante. Y, como todos los temas excitantes, hay que ejercer la prudencia, para no arrepentirse posteriormente.
CON TODO EL DEBATE QUE SE HA DESPERTADO EN LA ISLA CON RELACIÓN A COMPARTIR LA CARRETERA ENTRE CICLISTAS Y CONDUCTORES, ¿CREES QUE SE DEBAN CREAR LEYES MÁS AGRESIVAS PARA LOGRAR UN BALANCE ENTRE AMBOS MEDIOS DE TRANSPORTE?
— Como ciclista, puedo opinar desde ambas perspectivas. Como conductora, siento una gran deferencia por los ciclistas y por aquellas personas que utilizan medios de transporte alternos, pues estos están más vulnerables al transitar por la carretera. Suelo darle la prioridad a ellos. Como ciclista, he tenido la experiencia de que son muy pocos los conductores que tienen la conciencia que yo tengo en el manejo de los autos. He pasado muchos sustos, porque en Puerto Rico hay una concepción todavía de que la carretera les pertenece a los conductores. Hay que crear conciencia.
HAY QUIENES PIENSAN QUE LOS CARROS SON COSAS DE HOMBRES. ¿QUÉ PIENSAS SOBRE ESE DISCURSO?
— Creo que es un discurso muy machista. Es una falacia que responde al hecho de que son pocas las mujeres que nos permitimos darnos estos lujos de tener este tipo de carros porque tendemos a ser más comedidas a la hora de darnos cariño a nosotras mismas.
¿CUÁL HA SIDO LA SITUACIÓN MÁS INCÓMODA QUE HAS VIVIDO DENTRO DE UN CARRO?
— (Se ríe). ¿En el manejo del vehículo o de otros temas dentro de él? En el manejo de otros temas dentro del vehículo me cogieron cuando era más joven. De repente, uno se ha detenido y ha tenido algún tipo de intimidad y no es grato que venga un policía y te alumbre. Creo que eso nos ha pasado a todos. No tengo por qué negarlo.


