Carlos Beltrán: "Yo disfruto lo que hago"
A sus 36 años, Carlos Beltrán ya se estableció como el principal pelotero boricua de su generación. Esa prueba estuvo en una exhibición en Plaza Las Américas…
Por Christian Fuentes @chrisfuentes24
A sus 36 años, Carlos Beltrán ya se estableció como el principal pelotero boricua de su generación. Esa prueba estuvo en una exhibición en Plaza Las Américas el pasado fin de semana. Mientras espera el proceso de la agencia libre, el veterano jardinero conversó con Metro sobre sus experiencias dentro y fuera del terreno.
Es tu tercera vez como agente libre en las Grandes Ligas. ¿Qué aprendiste de los primeros dos que aplicaste para este?
—Honestamente, yo creo que uno tiene que ser paciente. La agencia libre puede ser divertida y puede ser un poco estresante. Tú no sabes de los equipos. Algunas veces crees que un equipo tiene interés y después aparece otro. Piensas que quieren hacer el compromiso por un número de años y son menos años. Las experiencias anteriores fueron buenas y estoy en búsqueda del último contrato de mi carrera.
Sobre Carlos Beltrán Baseball Academy, ¿cómo piensas que ha progresado desde que empezó?
—Increíblemente cuando nosotros comenzamos y como hicimos el desarrollo con estos jóvenes es algo que ni puedo describirlo. Salen definidos, saben lo que quieren con mucha determinación y disciplina. Estamos trabajando con jóvenes de 15 a 18 años. Son edades difíciles, pero estos muchachos tienen un sueño y es llegar a las Grandes Ligas y representar a su país. Al final del día, el estudio es nuestro enfoque.
¿Se siente Carlos Beltrán como un padre orgulloso con estos chicos?
—Pues, yo viajé a Puerto Rico durante la temporada en un día libre para la graduación. Llegué a las 5:00 a.m. y era a las 9:00. Fue mi primera clase graduanda y sentí mucho orgullo. Me dio alegría ver las caras de los muchachos y a sus padres. Significó mucho para mí.
En la postemporada pones números increíbles.
¿Cómo logras minimizar la presión de la postemporada para poder lograr tan buen desempeño?
—Yo disfruto lo que hago. La postemporada es totalmente diferente. La adrenalina, el querer hacerlo bien y la concentración son importantes. Durante toda mi carrera siempre he sabido controlar mis emociones. Cuando estás en situación de postemporada, si controlas tus emociones, podrás tener mejores resultados.
En el primer juego de la Serie Mundial te lastimaste al robarle un jonrón a David Ortiz. ¿Qué pasó por tu mente al ser removido del juego?
—Fue doloroso. Tuve que salir del juego porque me sentía bien mal. Tenía un dolor fuerte en el pecho. Estaba teniendo dificultades respirando. Estaba asustado porque nunca había sentido este tipo de dolor. Gracias a Dios que todas las pruebas salieron negativas. Me afectó el swing un poco.
En el tercer juego, la jugada final, ¿obstrucción o no?
—¿En la tercera base? Sí, se vio claro. El tercera base levantó los pies con el propósito de que el corredor no avanzara. Se ve en el replay y se da cuenta. Uno no se fija en la emoción del juego. Él nunca admitirá que fue a propósito, pero se vio claro que lo fue.
¿Cómo describirías tus experiencias diversas en las Grandes Ligas? La humildad de Kansas City, la olla de presión en Nueva York y la cultura ganadora de San Luis.
—Todo es una evolución. Cuando subes a las Grandes Ligas no conoces cuán bueno serás. En Kansas City, mis años pasaron rápido. Me cambiaron a Houston, donde pude jugar en los playoffs por primera vez. Después firmé en Nueva York, donde el mercado es diferente y las expectativas son altas. San Luis es un mercado más tranquilo, pero exitoso.
¿Lo que queda es ganar la Serie Mundial?
—Por supuesto. Eso es lo que todo pelotero quiere: llegar a ese momento. Hay que seguir trabajando y esperar en Dios que el equipo con el que firme me dé esa oportunidad.


