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title: "Opinión: De safari como Steve Irwin y de “party” como John Gatsby"
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canonical: "https://www.metro.pr/noticias/2013/11/23/opinion-de-safari-como-steve-irwin-y-de-party-como-john-gatsby"
section: "Noticias"
author: "Zara Hernández @zara_hernandez_"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/zara-hernandez-zara-hernandez"
published: "2013-11-23T03:00:00.000Z"
updated: "2022-04-04T23:29:08.635Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Opinión: De safari como Steve Irwin y de “party” como John Gatsby

_Con olor a “pop corn” y viendo a varios fanáticos con las caras pintadas, logré llegar hasta el “Tropicana Field” antes de que comenzara el juego entre los…_

Por Zara Hernández @zara_hernandez_ · Noticias · 2013-11-23T03:00:00.000Z

Con olor a “pop corn” y viendo a varios fanáticos con las caras pintadas, logré llegar hasta el “Tropicana Field” antes de que comenzara el juego entre los “Tampa Bay Rays” y los “Texas Rangers”. Era mi primera vez dentro de un campo de pelota, y estaba que brincaba en un pie. Hasta salsa bailé con la mascota del equipo de los “Tampa Rays”, que curiosamente resultó ser boricua -a la verdad que estamos por todos lados nosotros-. Luego de casi dejar mi garganta en pleno campo, el equipo de Tampa ganó el juego 6-2. Oh Yeah! Aunque era mi primera vez en Tampa, y nunca había visto a su equipo de pelota jugar, la emoción era contagiosa, así que comenzar a celebrar cada vez que anotaban una carrera, era tremendo fiestón. Luego de esa celebración, un “bubble bath” con Michael Bublé y para la cama. Esta vez, el hotel que me recibió en la ciudad de Tampa, fue el Westin Tampa Bay. Si eres de los que no te gusta descuidar la rutina de ejercicios, ni cuando estás de viaje, en este hotel por diez dólares diarios, te alquilan ropa deportiva “New Balance”, para que le seas fiel a tu rutina de ejercicios. Yo por mi parte, fui muy infiel… la cama ganó esa batalla, estaba divinamente cómoda. Eso es hasta que tu despertador te despierta a las 6:30 de la mañana, y después de que le juraste amor eterno a esas almohadas, tienes que abandonarlas para comenzar tu día. Pantalones cortos, camisilla, zapatos cómodos y un buen desayuno. Esa mañana fui a desayunar a un lugar que es un  “trade mark” de la zona de “SoHo” de Tampa. El nombre del lugar es “Datz”. El estilo de este restaurante es “over- the-top american comfort food”. Desde los desayunos, hasta los cocteles, los productos orgánicos, los talleres de cocina creativa que ofrecen a su público, y las absurdamente gigantes, sabrosas y locas creaciones de donas que venden en el lugar, son para morir. Es una fantasía culinaria a la décima potencia, tanto es así que los propietarios tiene como lema, que la palabra “ordinario” debe pertenecer al diccionario, pero jamás a un restaurante. Mi desayuno en ese lugar fueron “the toasts of the town”. La verdad es que pedí ese plato porque me encantan las tostadas francesas, y porque, en mi inocencia culinaria, pensaba que sería uno de los platos más pequeños del lugar. Moraleja: la palabra “ordinario” o “pequeño”, no existen en Datz. De igual manera, luego de que ponen ese plato con esas tostadas gigantes con chocolate y rellenas de canela y nueces, no hay vuelta atrás; se ve tan rico y sabroso, que no hay corazón ni paladar que se atreva a decir “no”. De verdad que te invito a perderte en ese menú y, de viaje, pide unos “macarons” para el camino.

 Luego de tener ese “food porn moment”, me dirigí a la que sería la primera aventura de mi día. Con mi botella de agua a caminar por Busch Gardens se ha dicho. Súper emocionada porque era mi primera vez en Busch Gardens, me quería montar en todas las machinas que veía. Mmmmm… Dejo claro desde ya que me tuve que montar dos veces en “Cheetah Hunt”, porque la primera vez que me monté me tapé los ojos con las manos la mitad de la atracción… I know, epic fail! Por si se lo están preguntando en sus maquiavélicas mentecitas, mi desayuno se mantuvo en mi barriga. Le ordené que se mantuviera ahí por el bien emocional y psicológico de los que estaban sentados detrás de mí. Luego de unas cuantas machinas, fui a tener un día de safari dentro del parque. Es una de las actividades que ofrece este lugar y es una experiencia que deberían tener si lo visitan. Ahí alimenté a la jirafa llamada “Rubi”. Las jirafas son bien “delicaditas” al comer. Su comida favorita son las hojas de “Acacia”. Para comérselas, enrollan su lengua en la rama, y halan, llevándose solos las hojas a la boca y dejando solo la rama desnuda en el árbol. Por cada pie de altura, es una pulgada de lengua que tiene estos impresionantes animales… Curioso, ah! Durante el safari se ven otras especies de animales que conviven dentro de esa sabana africana creada en el parque. Como consejo, te recomiendo que no uses ninguna loción con olor, en tu día de safari, o serás el plato favorito de los mosquitos. No hace falta decir que yo fui el plato principal de ellos durante el safari. Luego de machinas y safari, para poder bajar revoluciones y combatir el calor… Porque la botella de agua hace rato que se te acabó, almuerzas algo liviano y vas a ver el espectáculo “Iceploration”. Este es un espectáculo sobre hielo con bailarines y malabaristas. El vestuario y la coreografía son soberbios y sorprendentes. De verdad que te deja con ganas de ver más, y lo mejor de todo es que hacen al público parte del espectáculo… tienes que verlo, y sentirlo!

 Ya refrescada y relajada, me dirijo a practicar una aventura en canoa por los ríos de una zona llamada Thonotosassa, -ahora trata de decir ese nombre diez veces bien rápido y sin equivocarte- . Al llegar, recuerdo que le comento al guía, que era la primera vez que iba a estar tan cerca de algún cocodrilo. Él, con cara de alarmado, me dice: “¡oh no!, nosotros no tenemos cocodrilos, solo caimanes”. ¡Sí! Ya saben mi cara… Automáticamente el pensamiento que cruzó por mi cabeza fue “tienen dientes y me pueden comer a mí de un bocadito… para mí son lo mismo”. De igual manera, el guía fue súper atento, y nos dio un excelente recorrido. Y por si están curiosos, si llegué a ver “caimanes”, pero solo bebes… de como cinco pies… And just for the record, yo mido 5’7”. La primera lección que me dio el guía, -la cual aplique a la perfección-, fue que no se pueden hacer movimientos bruscos en la canoa una vez que estemos en el agua. Las canoas son bien inestables. El balance lo debes de mantener tú con el remo en el agua y manteniéndote quietecito dentro de ella. Él me explicó que, cuando sintiera algún golpe, no reaccionara con un brinco o con ningún movimiento demasiado efusivo porque la canoa podría volcarse y caernos al agua. Así que, cada vez que yo sentía un golpe en el fondo de la canoa, era como jugar “un, dos, tres… pesca’o colora’o” conmigo… no movía ni una pestaña por los próximos 10 segundos. Una vez terminadas las aventuras del día, se regresa al hotel. Reponemos baterías con un baño y una siesta… porque la noche iba a ser larga. Salimos a cenar en uno de los restaurantes más concurridos por los amantes del buen comer en Tampa. Esa noche cenamos en el Rest. Boca. El local está ubicado en lo que anteriormente era una estación de gasolina. Boca es uno de los lugares que promueve la agricultura local y ofrece a sus invitados el concepto de “farm- to-table”. Una de las cosas más ricas que probé ahí fue un “flatbread pizza”, -se que suena súper sencillo, pero el sabor de eso era asombroso- , con queso manchego, cebollas caramelizada, tomates y unos cuantos ingredientes más. La combinación de los ingredientes dentro de esa pizza eran otra cosa. Lo mejor de todo era que iba a la perfección con mi “Colombian Passion”, uno de los cocteles originales que preparan en el restaurante. La base de ese trago es tequila infusionado con fresa y melocotones… ¡Si! Así de rico como se escucha es y sabe…. Baaaahhh!!! Para finalizar un “chocolate mousse”, cuando tomes el primer bocado cierra los ojos… Es más mágico de esa manera.

 En el menú de Boca van a encontrar mucha variedad y, como les dije, lo mejor de todo es que son con productos fresco, locales y de buenísima calidad. Luego de que llenes tu barriguita con las delicias culinarias de este restaurante, te tienes que ir de “party” al estilo de “Great Gatsby”. Basado en los años de la prohibición y capturando el “glamour” de la famosa película “Great Gatsby”, este lugar les va a volar la mente. Llegas a un lugar el cual no parece en lo absoluto que pueda haber alguna fiesta porque todo está en silencio. Subes una escalera y hay una puerta de madera, tocas la puerta y se abre una pequeña ventana y en voz muy bajita te preguntan: –“Do you have a password?” Ya yo tenía mi “password”… –“Bramble, my passord is Bramble” –“Welcome to Ciro’s young lady” Música de Frank Sinatra suena por las bocinas del lugar, luz tenue, candelabros de cristal decorando los techos, asientos en terciopelo y sabrosos cocteles. Las meseras y los bartenders, parecen sacados de una escena de película francesa de los 1920. Entrar a ese lugar es transportarte en el tiempo a toda esa época glamorosa. Algo que si tiene que probar, además de el “Bramble” – curiosamente mi contraseña era un trago, y riquísimo para completar – es el “pop corn” con aceite de trufas… “Oh dear Lord, bless that thing!” Cuando lo ordenes, te recomiendo que ordenes dos porque el primero te lo vas a terminar en medio segundo. ¡Es adictivo! Bueno, ya que tienes el “mental picture” en la cabeza… porque se que lo tienes, date un paseíto por Tampa porque créeme, esto es solo un poquito de lo que tiene esta ciudad. Stay tuned, para mi próximo blog de esta ciudad y de otras más.

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