Opinión: Manos atadas ante cierre federal

El 1ro de octubre, el Gobierno federal cerró sus puertas ante el impasse que existe en el Congreso entre la Cámara de Representantes, dominada por los…

Por Alejandro Figueroa @ajfc1976

3 oct 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

El 1ro de octubre, el Gobierno federal cerró sus puertas ante el impasse que existe en el Congreso entre la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, y el Senado, dominado por los demócratas, para aprobar el presupuesto de funcionamiento para el presente año fiscal. ¿Qué significa este cierre para el Gobierno federal? O más importante aún, ¿cómo afecta a Puerto Rico dicho cierre?

En primer lugar, debemos recordar que este no es el primer cierre del Gobierno federal, habiendo ocurrido el último en 1995 bajo el mandato del presidente Clinton. En aquel entonces, cerraron en dos ocasiones, la primera duró 5 días y la segunda 21 días (a la fecha el tranque más largo en la historia).

El tranque que existe actualmente en el Congreso gira en torno a los fondos que son necesarios para implantar el Obamacare (reforma de salud federal). Mientras los republicanos insisten en aprobar un presupuesto igual al del año anterior, los demócratas exigen que se incluyan los fondos para la reforma de salud. Más allá de quién tiene la razón, lo cierto es que al final del camino somos los ciudadanos americanos quienes nos afectamos con dicho tranque. Peor aún, en el caso de Puerto Rico, las consecuencias son devastadoras ante el maltrecho panorama económico en el que nos encontramos.

Los efectos del cierre federal en la Isla son preocupantes. Más de 10,000 empleados federales están fuera de sus áreas de trabajo. Esto implica que, más allá de la merma de ingresos para estos individuos, los servicios que se ofrecen cerca de dichas dependencias, como son los servicios de alimentos, así como los servicios que se ofrecen directamente a las agencias federales, como seguridad y limpieza, verán su volumen de negocios reducido.

Por otro lado, muchas de las instalaciones turísticas más visitadas por los miles de turistas que llegan diariamente a la isla son operadas por el Gobierno federal. Dichas instalaciones no operarán mientras dure el cierre federal, afectando directamente la industria del turismo, así como otras industrias que indirectamente se benefician del flujo de los turistas a estas instalaciones.

Así las cosas, este cierre trae nuevamente a la discusión los problemas que le causa a Puerto Rico vivir bajo un estatus colonial. Nuestro único representante en el Congreso no tiene el poder de defendernos con su voto (aunque en el caso de Pedro Pierluisi, nos defiende con su poder de convencimiento ante los contactos que ha creado en la capital). Es decir, el ELA limita nuestra participación y poder decisional en los asuntos medulares que se discuten en el Gobierno federal como lo es la aprobación del presupuesto y el cierre del Gobierno. Es por eso que reiteradamente hacemos énfasis en que necesitamos resolver nuestro problema del estatus lo antes posible. Es por eso que, de una vez y por todas, debemos reconocer que la igualdad solo se consigue con la estadidad.