Opinión: ¿Cómo lidiar con la crisis de la Construcción?

El ambiente que permea en Puerto Rico presenta una merma en uno de los indicadores más importantes de nuestra economía: la venta de cemento. Las razones…

Por Alejandro Figueroa @ajfc1976

26 sept 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

El ambiente que permea en Puerto Rico presenta una merma en uno de los indicadores más importantes de nuestra economía: la venta de cemento. Las razones principales para esto son la falta de inversión gubernamental en mejoras capitales y la ya maltrecha industria de la construcción y, por ende, la vivienda.

Un indicador que valida el detrimento de la industria de viviendas es el renglón de cierres hipotecarios. En promedio, la industria cerró alrededor de 130 y 150 transacciones mensuales durante los primeros seis meses del año.  En 2010, esa cifra rondaba entre las 700 y 750 unidades mensuales.   Es decir, los números actuales reflejan una virtual parálisis de nuestra industria inmobiliaria e hipotecaria. 

Hoy podemos concluir que las corporaciones públicas e industria hipotecaria en general llevaron al límite su capacidad de financiamiento en aras de solventar un mercado, que, en ausencia del subsidio, no sobreviviría un trimestre.  Como resultado, la capacidad del Estado para mantener viva la industria se esfumó.  Evidencia de ello es la ausencia de legislación e implantación de programas a estos fines. Llegó el momento en que el mercado se ajuste propiamente y sea la oferta y demanda quien se encargue de ajustar los valores en el mercado y absorber el inventario existente.

¿Qué podemos hacer ante esta realidad?  Una alternativa es seguir la tendencia del mercado y facilitar unidades nuevas y existentes para la renta.  El pasado cuatrienio se implantaron programas de desarrollo de viviendas de interés social dedicados a la renta que fueron muy exitosos.  Con estos programas se han desarrollado más de 40 proyectos en los últimos 5 años, equivalentes a más de 3,500 unidades de viviendas de interés social para la renta.

En Puerto Rico no existe una cultura de ahorro, por lo que el consumidor no cuenta con las reservas necesarias para optar por la compra de una vivienda.  Actualmente, el mercado se inclina por la opción de renta, a todos los niveles, como una viable y más conveniente para su bolsillo.  El efecto directo de la devaluación inmobiliaria ha traído consigo una gran cantidad de inventario de mediano y alto costo accesible a un mercado (clase media, media alta) que antes no era ni remotamente asequible.  Es decir, la renta se ha convertido en una alternativa mucho más atractiva debido a que te provee la oportunidad de disfrutar una mejor calidad de vida, a un precio mucho más razonable y sin comprometer tu crédito o margen prestatario.

El Instituto de Política Pública Luis A. Ferré está evaluando de cerca esta situación para analizar los retos y las oportunidades existentes para proponer soluciones que nos ayuden a corto, mediano y largo plazo. Ciertamente, este asunto amerita la atención inmediata de todos los sectores y, por ello, el Partido Nuevo Progresista está trabajando desde ya en la búsqueda de soluciones.