Opinión: ¿Y ahora qué?

Llegó el momento que por meses muchos especularon y que la mayoría de los puertorriqueños no hubiese querido que llegara. Todas las señales apuntaban a que…

Por Alejandro Figueroa @ajfc1976

12 sept 2013, 11:00 pm 3 min de lectura

Llegó el momento que por meses muchos especularon y que la mayoría de los puertorriqueños no hubiese querido que llegara. Todas las señales apuntaban a que bajo la administración de los García Padilla tarde o temprano llegaría y, tristemente, para Puerto Rico se materializó. Me refiero a la degradación del crédito de Puerto Rico.

En pasadas columnas advertimos sobre los efectos negativos que las políticas económicas erradas de la presente administración traerían. En síntesis, un pueblo donde el nivel de pobreza alcanza un 50 % y donde el 20 % de los contribuyentes subvenciona el gasto del Gobierno para el 100 % de la Isla, no puede sostener un alza monumental en los impuestos como la aprobada por el Gobierno del PPD.
Para prueba un botón basta, el trato que los inversionistas les están dando a los bonos de Puerto Rico es revelador; desgraciadamente, ya somos chatarra. Aunque propiamente las casas acreditadoras no han hecho la declaración oficial, los costos de financiamiento están a más del doble de los costos de emitir deuda en el resto de las jurisdicciones de la nación. Estamos a escasos pasos de ser la Grecia del Caribe.

Ante esta situación, es necesario que el Gobierno reflexione y finalmente establezca un plan de desarrollo económico coherente,  en el que el principio rector sea propulsar al sector privado a invertir y generar actividad económica. Para ello es imperativo que desistan de atacar el bolsillo del pueblo y que asistan al comerciante en vez de penalizarlo. El Partido Nuevo Progresista ha planteado innumerables alternativas y en todo momento ha estado disponible para cooperar en este tipo de esfuerzo; una pena que el PPD haya hecho caso omiso a estas propuestas.

Específicamente, las propuestas de Pedro Pierluisi y el PNP congelaban el nivel de gasto del Gobierno. El aumento en los gastos provoca la necesidad de traer más recursos al Gobierno, lo cual requiere nuevos impuestos. Del mismo modo, se planteó la necesidad de refinanciar la deuda, reducir a la mitad los gastos del Gobierno en publicidad y en contratos de servicios profesionales. Estas tres propuestas por sí solas generaban un ahorro de más de $1 billón de dólares.

Además, si bien es cierto que las propuestas que presentó el PNP alivian el problema temporeramente, no es menos cierto que Puerto Rico necesita una solución permanente. Por ello, Pierluisi ha establecido que su plan de desarrollo económico se centre en la estadidad. La inserción de Puerto Rico en la economía de Estados Unidos en igualdad de condiciones que los demás estados traerá desarrollo y crecimiento económico como nunca hemos experimentado en nuestra isla. Ejemplos de más tenemos, siendo uno de ellos el desarrollo de Hawái al ingresar a la unión.

Ante la crisis que enfrentamos, esa es la alternativa. Fuera de eso lo que nos espera es lo mismo que al Departamento de Educación, al Departamento de Corrección y la Policía de Puerto Rico: LA SINDICATURA FEDERAL. El momento llegó. La solución de Puerto Rico está en la estadidad; luchemos por obtenerla.