¿Viernes casuales?

Bueno, pues aquí vamos otra vez. No hay tal cosa como viernes casuales. Los viernes no ocurren ni por casualidad ni por accidente. Uno no tiene un encuentro…

Por Aida Vergne @AidaVergne

8 sept 2013, 12:00 am 1 min de lectura

Bueno, pues aquí vamos otra vez. No hay tal cosa como viernes casuales. Los viernes no ocurren ni por casualidad ni por accidente. Uno no tiene un encuentro casual con un viernes. Lo casual, en español, es aquello ocasional, fortuito, inesperado, aleatorio, contingente, es decir, que puede suceder o no.

Así pues, los viernes no son casuales, ni lo serán jamás. ¿Por qué? Porque siempre ocurren después de los jueves, que tampoco son una casualidad, al igual que el resto de los días de la semana, todos ellos recurrentes, por lo menos hasta que el mundo llegue a su fin o cambiemos el calendario gregoriano. 

El primer viernes ocurrió el 15 de octubre de 1582 y, desde entonces, suceden semanalmente, no casualmente. 

Entonces, ¿por qué tanta gente espera con ansias locas el viernes casual en sus oficinas? Pues señores, porque estamos frente a un desvío semántico, un falso amigo, o lo que los lingüistas llamamos cognados equívocos, de la frase inglesa casual fridays. Casual, en inglés, tiene otras denotaciones, como sencillo, informal, relajado y, en el campo semántico de la ropa, también se usa para deportivo o ropa informal (una buena excusa para dejar el uniforme a un lado y vestirse desde temprano para el viernes social).

Así que, ya sabe, los viernes casuales no existen, gracias a Dios. Ni usted ni yo queremos que nuestros viernes no sucedan o lleguen por casualidad. Sería una verdadera tragedia.