Todo tiempo pasado fue mejor…
Ese, el del refrán, es el tiempo pluscuamperfecto. También se le conoce como antecopretérito (ay, qué horror). Tengo cierta debilidad por los verbos, pero para…
Ese, el del refrán, es el tiempo pluscuamperfecto. También se le conoce como antecopretérito (ay, qué horror). Tengo cierta debilidad por los verbos, pero para nada me gustan sus nombres atemorizantes (y creo que no estoy sola). En fin, hablemos, pues, del más lejano de todos los verbos, el pluscuamperfecto, como, por ejemplo, cuando decimos “había ido”, “había comido”, “había terminado”. Este tiempo verbal, del latín plus quam perfectum, que significa “más que perfecto”, si es que eso es posible, es un tiempo que se considera más que terminado, aunque suene absurdo.
El asunto con el pluscuamperfecto es que ocurre ANTES de cualquier otro verbo perfecto con el que, obligatoriamente, se tiene que relacionar. Por eso es “más que perfecto”. Ojo, no olvide que una acción perfecta es una acción terminada, como decir “comió”. Lo imperfecto es lo que no está terminado como, por ejemplo, “comiendo”…
Pero, amigo lector, regresando a nuestro perfectísimo perfecto, el pluscuamperfecto es más o menos algo que ocurrió antes de lo ocurrido. Suena extraño, lo sé, pero téngame fe, por favor, que usted los usa todo el tiempo sin darse cuenta y sin trauma. Lo que pasa es que a veces da trabajo hablar de la lengua usando la misma herramienta que estamos describiendo, la lengua.
Ok, para disipar temores y calenturas, vamos a un ejemplo: “Yo me había ido cuando ocurrió el accidente”. ¿Lo ve? Ya yo no estaba cuando ocurrió algo en un pasado no tan remoto. Yo me fui antes. O ya había escrito este “Bocadillo” cuando usted lo leyó. Y bueno, si no logré explicarme en este espacio, no se preocupe, solo procure tener un jueves ¡más que perfecto! ¡Nos vemos mañana!


