Opinión: No hay plan
Puerto Rico atraviesa momentos difíciles. La crisis económica que atraviesa la Isla desde 2006 (aunque experimentó una mejoría para los años 2010 a 2012) no da…
Puerto Rico atraviesa momentos difíciles. La crisis económica que atraviesa la Isla desde 2006 (aunque experimentó una mejoría para los años 2010 a 2012) no da indicios de mejoría. De hecho, el Índice de Actividad Económica (IAE) ha ido en descenso por los pasados diez meses. Como resultado, la criminalidad ha aumentado en casi todos los renglones en los que se clasifican los delitos. Ante esa realidad, es necesario contar con un plan anticrimen eficaz. Del mismo modo, resulta igualmente importante que dicho plan sea ejecutado por una persona con capacidad y experiencia. Es decir, es necesaria una figura fuerte en la Superintendencia de la Policía.
A pesar de que el gobernador de turno criticó la supuesta ausencia de un plan anticrimen durante la incumbencia de Luis Fortuño, lo cierto es que a 8 meses de su gobierno no hay un plan para reducir la criminalidad. Los pocos logros que se han visto en el tema de seguridad (la labor de Pesquera, los acuerdos colaborativos con los federales, la reforma de la Policía, entre otros) son la continuación de iniciativa comenzadas bajo la administración del PNP.
Desgraciadamente, la ausencia de un plan eficaz y la dejadez de esta administración son los factores principales que finalmente motivarán la salida del superintendente Héctor Pesquera. Los efectos de talacción resultarían devastadores, puesto que no solo habría renunciado la cabeza del equipo económico del gobernador, como ocurrió con la renuncia de Javier Ferrer, sino que quedará descabezado el componente de seguridad. Ciertamente, deja mucho que desear que las principales figuras de las dos áreas de mayor importancia para el pueblo hayan renunciado en menos de un año del gobierno del PPD.
Todo esto contrasta con los logros en el área de seguridad obtenidos por Pedro Pierluisi, quien con sus ejecutorias ha demostrado que la seguridad de nuestro pueblo es una prioridad. La asignación de millones de dólares en fondos federales para equipo, recursos y personal de apoyo en las agencias federales de seguridad que operan en la Isla es ejemplo de esto. Pierluisi también ha sido la voz más fuerte en Washington para la colaboración de las autoridades federales y solicitar la asignación de mayores recursos para proteger las costas de Puerto Rico, principal punto de entrada de las drogas a la Isla.
En fin, la seguridad de un pueblo es un tema sumamente complejo que requiere un plan concreto y eficaz, y capacidad y experiencia de aquellos que ocupan las posiciones principales en el Gobierno. Al igual que en los demás temas prioritarios para Puerto Rico, la administración actual ha demostrado que carecen de dichas cualidades y que no hay un plan.


