Germina la esperanza en la ciudad de Río Piedras

Niños, jóvenes y adultos trabajan en conjunto desde hace cinco años la iniciativa de autogestión comunitaria.

Por Miladys Soto @miladyssoto

31 mar 2013, 11:00 pm 2 min de lectura
Germina la esperanza en la ciudad de Río Piedras

La comunidad Capetillo en Río Piedras no es la misma que fue cinco años atrás. Ahora vecinos y amigos se unen diariamente en un proyecto que tiene como propósito principal la autogestión de una comunidad marginada y la esperanza de un mejor porvenir para los más chicos, aseguró Ángel Guevárez, coordinador del huerto, junto con el profesor de Ecología Familiar de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Germán Ramos.

Gelo, como cariñosamente lo llaman los vecinos de Capetillo, celebró los logros de la comunidad que actualmente trabaja con una nueva iniciativa: el desarrollo de un bosque urbano. Según contó el también maestro, llevan alrededor de dos años restaurando el área donde una vez estuvo la desaparecida comunidad Isla del Diablo, para convertirla en un bosque con árboles nativos, un centro de tutorías para los niños, entre otros.

“El bosque fue creciendo solo; la naturaleza ya estaba”, declaró el maestro, quien añadió que también encontraron dos cuerpos de agua, además de la quebrada Juan Méndez, que monitorean cada dos semanas para asegurar que sus esfuerzos por disminuir la contaminación van bien encaminados. Asimismo, expresó que los miembros de la comunidad recogieron toneladas de basura en el área del bosque.

Sobre el huerto, el coordinador destacó que “la gente que trabajó el huerto fueron los niños y los jóvenes”. Cada día, todos los miembros de la comunidad realizan labores de siembra, riego, cosecha y demás en el huerto.

De igual forma, Guevárez afirmó que, en las tardes, los niños reciben tutorías por parte de estudiantes voluntarios de la UPR. También declaró que con el producto de las ventas del huerto han logrado dar estipendios a algunos jóvenes de la comunidad que dedican su tiempo al proyecto y que el 10 % de las ventas está destinado a la compra de material educativo para las tutorías.

Finalmente, Guevárez destacó que los productos son orgánicos y que el cliente tiene la oportunidad de escoger lo que se quiere llevar directamente de la tierra.