Vivir sin techo: una realidad puertorriqueña

La vida en la calle es una situación que necesita atenderse para que disminuya el número de gente olvidada a su suerte.

Por Karixia Ortiz @KarixiaOrtiz

26 mar 2013, 11:00 pm 2 min de lectura

Aunque muchos pudieran pensar que el servicio comunitario se realiza en épocas especiales, como la Semana Santa o Navidad, para Emmanuel Meléndez la experiencia es otra porque “todo el año es Navidad”. Esto lo recalca al contar con ayuda voluntaria que mantienen constancia en la labor comunitaria. Aunque reconoce que, en efecto, “en estas temporadas la gente se sensibiliza, y todos quieren ayudar”.

Meléndez, quien fundó el Proyecto Integración Comunitaria para el año 2009, dijo que es fundamental atender a la gran población que vive en las calles. Alimentar, ayudar y atender a las personas sin hogar en el casco urbano de San Juan es un ejercicio que lo ha convertido en su “realidad de vida”.

Temporada especiales para la cultura puertorriqueña puede despertar una atención especial por las personas que vagabundean a diario por las calles.  

Sin embargo, las necesidades sociales “no deben atenderse en momentos específicos, deben ser un estilo de vida”, reconoció Meléndez.

Y es que, según el gestor social, tener la posibilidad de ofrecerle, al menos, un plato de alimento a un deambulante representa una aportación significativa porque “es algo que tengo que hacer; no es una opción”.

En las calles del casco urbano sanjuanero, Meléndez ha visto un amplio número de ejemplos de estas personas que recurren a cobijarse en las calles y no “necesariamente por adicción a drogas”. Meléndez enfatizó que, dentro de las múltiples posibilidades de quedarse sin hogar, se encuentran “el alcohol, el abandono familiar,  estadounidenses que abandonan en la Isla o ancianos que viven en condiciones infrahumanas”. También otro ejemplo que demuestra que todas las personas pueden llegar a vivir en la calle fue cuando Meléndez rememoró haber ayudado a dos personas que perdieron su empleo a causa de la implantación de la Ley 7 en 2009. Con el mismo ímpetu también reconoció que hay vidas salvables, aunque  la cantidad del número de vagabundos nunca ha disminuido.

Pero el lado triste de la jornada humanitaria que cuenta Meléndez es que “hay muchos que vamos a ver morir en las calles por el crónico estado de muchos”.

Dato 14,000 es el estimado de personas sin hogar según un estudio realizado en 2011. Aunque, según Emanuel Meléndez, este número actualmente pudiera ser mayor.