Joven boricua deja el carro y se monta en su bici
Gastar solo $20 mensuales en gasolina, bajar 30 libras de peso y apreciar el paisaje que le rodea con mayor detenimiento son solo algunos de los beneficios que…
Gastar solo $20 mensuales en gasolina, bajar 30 libras de peso y apreciar el paisaje que le rodea con mayor detenimiento son solo algunos de los beneficios que celebra el estudiante Christian Ortega tras dejar de utilizar su carro y optar por hacer de la bicicleta su principal medio de transporte.
Según contó el joven, hace dos años, compró una bicicleta usada y comenzó a integrarla a su vida. “Comencé a usarla dos veces por semana”, contó Ortega, quien destacó que comenzó a utilizarla a diario cuando consiguió un trabajo como mensajero.
“Algo bien chulo que tiene la bicicleta es que todos tus viajes, no importa a la hora que saques la bicicleta, van a ser iguales. Te vas a tardar lo mismo, de modo que tú calculas todos los días. No tienes que tomar en consideración el tapón ni el parking”, sostuvo Ortega.
El ciclista destacó que le toma nueve minutos correr la bicicleta desde su casa hasta la estación del tren en Bayamón, para de ahí llegar a la Universidad de Puerto Rico, donde cursa el último semestre en Prejurídico. Asimismo, dijo que, cuando sale de la universidad, regresa a su casa en bicicleta. “Son 14 millas, 50 minutos de pedaleo, 500 calorías”, recalcó.
De igual forma, Ortega sostuvo que perdió las 30 libras en seis meses debido al ejercicio diario que realiza. El joven admitió que come de todo. “Como un montón. Como tostones, amarillitos por el lado. Eso sí, cuando estoy corriendo, me obligo a comer comidas livianas para poder pedalear mejor”, dijo.
El estudiante afirmó que se se siente en la mejor condición física de su vida y compartió la satisfacción que siente de llegar a su casa luego de correr bicicleta. “Piensas: ‘Viajé cuatro pueblos, no cojí tapón, le pasé por el medio al tapón, no tengo que ir al gimnasio’”, añadió el ciclista, quien confesó que corre su bicicleta al ritmo de la salsa gorda.
Sobre sustos o malos ratos en la carretera, Ortega contó que, en una ocasión, en un tapón no pudo frenar a tiempo y cayó sobre el bonete de un carro, pero no pasó a mayores. Sin embargo, aseguró que estas situaciones no le quitan las ganas de pedalear. “Ves la vida mejor desde la bicicleta”, concluyó.


