Relación sociohistórica la pasión del boricua por el béisbol

El apasionamiento y el orgullo que sienten los boricuas al ver brillar a los suyos en el deporte tiene raíces sociohistóricas que algunos de los…

Por Miladys Soto @miladyssoto

19 mar 2013, 11:00 pm 2 min de lectura
Relación sociohistórica la  pasión del boricua por el béisbol

El apasionamiento y el orgullo que sienten los boricuas al ver brillar a los suyos en el deporte tiene raíces sociohistóricas que algunos de los puertorriqueños ni conocen, opinó el director del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales de la UPR, Carlos Sánchez.

El experto afirmó que este fenómeno “no se ve claramente en los últimos tiempos por factores asociados al detererioro global de la sociedad que afecta, por supuesto, al deporte en sus aspectos comerciales”. Asimismo, el sociólogo destacó que existen factores socioeconómicos que explican el declive en Puerto Rico como una actividad cultural.

De igual forma, Sánchez manifestó que, en la década de los 70 en Puerto Rico, los sectores emergenes de la clase media no contaban con predios para un parque de pelota, sino que “conformaban a su clientela con  una cancha de baloncesto, tenis y voleibol, todas en un mismo y comedido lugar”.

“Los pueblos siempre buscan celebrar la vida y sus proezas. La pulsión de vida debe imponerse sobre la necrofilia. La gente sabe que el pesimismo acérrimo solo conduce a la parálisis y la improductividad”, sostuvo el director del Departamento de Ciencias Sociales. El experto declaró que estos eventos deportivos funcionan como paréntesis terapéuticos ante las emociones vividas a causa de la crisis social.
Sánchez también expresó que, el béisbol es un juego que, por su naturaleza, permite la socialización. “El béisbol, aunque tiene su propia noción de tiempo, no se juega contra el reloj. Es un deporte para conversar, argumentar, discutir, diferir, coincidir. Cada lanzamiento es un mundo de posibilidades”, agregó el también profesor.

Por último, Sánchez afirmó que el pueblo se une precisamente porque necesita alegría. “Cuando se tiene entremedio los minerales y las vitaminas patrióticas de una sociedad que las necesita, se produce la explosión de la alegría colectiva. Por eso, el pueblo se une, porque necesita la “alegría, a pesar de todo”, concluyó Sánchez.