Al borde de una investigación exsecretaria de Familia
La exsecretaria del Departamento de la Familia pasa revista a su gestión en la agencia y se defiende de las personas (Héctor Ferrer y Ana Cacho) que piden una investigación en su contra; al tiempo que rechaza abundar sobre la cantidad de casos de niños maltratados sin atender.
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
Pendiente El Departamento de la Familia será uno de los temas principales a discutirse hoy en el hemiciclo de la Cámara de Representantes. • Investigación. Metro supo que hoy se llevará a votación si la Asamblea Legislativa procederá con la investigación contra Yanitsia Irizarry por alegadamente no atender sobre 42 mil querellas de maltrato en el pasado cuatrienio. • Asignación de un millón. Hoy también se estará anunciando la asignación de un millón de dólares para atender los casos en la agencia.
¿Por qué es tan compleja la operación en el Departamento de la Familia (DF)?
—Es una agencia que trabaja diariamente con miles de situaciones que, de una forma u otra, impactan directa o indirectamente a la mayor parte de las personas en Puerto Rico. El DF sirve a sobre 1.3 millones de personas indigentes que reciben asistencia nutricional. Estos, en ocasiones, llevan a los centros de servicios situaciones o conflictos particulares que la agencia viene obligada a atender. Tiene sobre sus hombros la guardia, cuidado y velar por el desarrollo de los niños que no tienen custodios adecuados para su crianza, los menores removidos, los “hijos de Puerto Rico”. Tiene que conseguir padres y madres adoptivos idóneos para aquellos niños que no regresarán con sus progenitores; la obligación de trabajar en estructuras de prevención en las comunidades; además de trabajar con decenas de miles de casos de pensiones alimentarias en beneficio de nuestros niños y niñas. Lo anterior es probablemente una vigésima parte de las responsabilidades de la agencia. Al trabajar con lo anterior, deberá manejarse un presupuesto de cerca de $2.5 billones.
“Para saber con exactitud cuántos casos hay realmente pendientes de atención, es necesario que cada trabajador social pueda ingresar al sistema las gestiones que él realiza a diario”, dijo la exsecretaria del Departamento de la Familia, Yanitsia Irizarry, sobre la cantidad de casos de infantes maltratados sin atender.
Cuando tomó la administración del DF, ¿cómo lo encontró?
—Cuando llegué al DF, me enfoqué en lo que había que hacer, más allá de lamentarme o buscar explicaciones. Encontramos algunos componentes de la agencia con déficits presupuestarios; cuentas sin pagar, vencidas por mas de un año; una burocracia administrativa gigantesca; pobre flota vehicular; ausencia de mecanismos de prevención consistentes en las comunidades; instalaciones físicas deterioradas y señalamientos federales sobre posibles multas y costos cuestionables, que al sumarlos excedían los $70 millones. Muchos de los trabajadores sociales no tenían computadoras funcionales, por lo que se les hacía difícil el envío de informes adecuados. Fueron muchos, muchos los retos recibidos en el año 2009.
¿Cúal es la principal deficiencia del DF?
—No me gusta hablar en negativo. Prefiero destacar su mayor fortaleza, que son sus empleados. El personal de la agencia, por una remuneración baja, cada día hace milagros. Regalan vida, transforman hogares y no siempre son reconocidos. Uno de los grandes retos del DF es abandonar todos los procesos manuales y entrar de lleno en el manejo digital de cada caso atendido.
¿Realmente hay 42 mil casos de niños maltratados sin atender?
—No voy a entrar en juegos de palabras o cómputos poco responsables.
Si no es cierto, ¿a cuánto —a su juicio— asciende el número de casos sin investigar?
—Para saber con exactitud cuántos casos hay realmente pendientes de atención, es necesario que cada trabajador social, o técnico de servicios a la familia, pueda ingresar al sistema las gestiones que él realiza a diario. Puede que en este instante estén clasificándose como un caso “sin investigar” aquellos que no están alimentados en el sistema. Es necesario culminar la mecanización del área de protección de la Administración de Familias y Niños. Todos los días, entran casos, y todos los días, los funcionarios del área social trabajan casos. Creo que es indispensable que se abandonen los procesos manuales de manejo de casos, para que cada supervisor pueda ver, en tiempo real, la realidad de cada una de sus regiones.
¿Qué les dice a las personas que piden una investigación en su contra (Héctor Ferrer y Ana Cacho)?
—Que entiendo el dolor y la inseguridad que pueden sentir un padre o una madre cuyo menor es removido. Son sentimientos naturales y, como madre, los respeto. No obstante, no podemos olvidar que cada trabajador social tiene el deber de actuar por la protección de los más débiles, nuestros niños y niñas. El DF cree en la reunificación, pero no podía perder de vista al indefenso.
¿Ha sido justo el DF con los casos de Ferrer y Cacho?
—Cada caso es un universo. Los casos que mencionas fueron casos activos de la agencia. Sus detalles no debo divulgarlos públicamente por confidencialidad. Del conocimiento que pude tener mientras estuve frente a la agencia, los trabajadores sociales de estos casos hicieron lo que las leyes y los reglamentos dictaban.
¿Qué opina sobre el caso de Ana Cacho, que aún enfrenta ciertos inconvenientes para ver a sus hijas?
—Existe una orden de mordaza en ese caso. No tengo comentarios.
¿Tiene conocimiento de si la Cámara de Representantes inició una investigación en su contra?
—No tengo comentarios sobre el particular.
¿Qué opinión le merece esa investigación?
—Cada día pido al Todopoderoso que me dé sabiduría, que me haga una mejor persona. Le pedí sabiduría cada día mientras fungí como secretaria del DF, para que ningún empleado de la agencia o persona servida se sintiera marginada o perseguida. Mas allá de colores, se trabajó con limitaciones de recursos para hacer la diferencia. Confío en que el Señor dará a cada cual sabiduría para distinguir las cosas que realmente son veraces y con valor real. Creo fielmente en que hay un plan divino y siento mucha paz.
¿Qué les diría a las personas que criticaron su gestión al frente de la agencia?
—No tengo comentarios sobre el particular.
¿Cómo evalúa su gestión al frente del DF?
—No me corresponde a mí evaluarla. De algo puede estar seguro, que cada día que estuve en el DF trabajé con honestidad, entregué alma, vida y corazón para hacer la diferencia. Cuando recibo los mensajes y cartas de estos, siento una gran satisfacción.
¿Cuál considera es su principal logro dentro del DF?
—Lograr que se pusiera en función la entrega voluntaria de menores ofreciéndoles una alternativa de vida con “Adopción”, para menores productos de embarazos no deseados, y las sobre 100 mil familias impactadas de forma positiva a través de la enseñanza de valores con el proyecto de educación y prevención masiva Educando en Familia. Fueron muchas las cosas que dejaron su huella positiva para las futuras generaciones.
¿A qué se dedica ahora?
—Soy abogada de profesión en el área de familia y asuntos civiles. Era lo que hacía antes de entrar al DF. Me apasiona mi trabajo.
¿Se ve nuevamente en la vida pública?
—La vida pública es bien sacrificada. El acuerdo con mis hijos fue de 4 años. Hoy me veo de regreso a mi hogar, a la atención de mi regalo más preciado: mi familia. Creo fielmente en que Dios tiene un plan perfecto. Estoy disfrutando de mi “presente’’.


