Difícil para los boricuas decir que "no"
Cómo decir ‘no’ La psicóloga Ortiz ofreció algunos consejos para decir “no”. • Educación. Enseñarles a los niños a expresar lo que sienten y que está bien…
Cómo decir ‘no’ La psicóloga Ortiz ofreció algunos consejos para decir “no”. • Educación. Enseñarles a los niños a expresar lo que sienten y que está bien negarse a cumplir una tarea cuando están imposibilitados a realizarla.• Ser cuidadoso. Decir “no” de manera directa, pero sin ofender a los demás.• Conducta asertiva o afirmativa. Es aceptar tus emociones, tu manera de pensar y de sentir de una manera honesta. Se aprende practicando con alguien y haciendo valer tus derechos en diversas circunstancias.• Establecer un balance. Es importante determinar un balance para hacer sentir bien a las personas y a la vez hacer valer tus derechos.• En el trabajo. Preguntar cuál de todas las tareas asignadas es la prioridad, ya que humanamente no se pueden cumplir todas el mismo día. • Mejorar la comunicación. Aprender a ser más directos con la comunicación y tampoco sentirnos ofendidos cuando alguien nos dice que “no”. Agredecer la honestidad.• Reconocer los límites. Aceptar nuestros límites y que en ocasiones se puede decir “no” y así evitar la sobrecarga de trabajo.• No confundir los valores cristianos o de servicio. Es necesario evitar rebasar las necesidades propias o sacrificarse en exceso por el bienestar de la otra persona.
Todos conocemos a alguien que no sabe decir “no”. Siempre están dispuestos a ayudar al prójimo y aceptan realizar todo tipo de tareas solo con la intención de no defraudar a familiares, compañeros de trabajo y amigos. Sin embargo, esta conducta puede traer serios problemas al no establecer límites y cargarse de trabajo al punto de padecer ansiedad y estrés.
“Puede ser perjudicial de muchas maneras. Hay personas que llegan a recibir ayuda (psicológica) precisamente porque tienen dificultad en decir que no”, dijo Nydia Ortiz, presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico.
Según la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Nydia Ortiz, no existe ningún estudio en la Isla sobre este comportamiento. Sin embargo, afirmó que está relacionado con los factores antes mencionados y problemas de comunicación. “Nosotros tendemos a ser, sobre todo en la comunicación, más indirectos que directos”, estableció.
La doctora explicó que las personas que tienden a ser indirectos en su comunicación lo hacen para evitar confrontación. También reseñó que quienes evitan decir “no” lo hacen en parte por “el valor que le damos los puertorriqueños al servicio, a hacer sentir bien a los demás, a la empatía, lo que a veces llamamos proteger a las personas y dar cara, como decimos por ahí”.
Ortiz declaró que el primer paso para mejorar este comportamiento es reconocer que cada cual tiene sus límites y evitar decir que “sí” en todo momento para no recargarse de trabajo, ya que la persona podría terminar sintiéndose infeliz y mal consigo mismo. “Para eso hay estrategias de intervención que la ciencia ha desarrollado a través de la educación. También puede ser a través de terapia”, declaró la psicóloga, quien agregó que se debe establecerse un balance entre los valores que tienen y enseñarles a los niños y a los jóvenes a establecer ese balance.
Ortiz también indicó que el proceso de aprender a decir “no” se da poco a poco. “Hay personas a las que se les hace más difícil ya sea por su crianza, por la vida que les ha tocado vivir”.
Por su parte, el sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Estudios Generales en la UPR de Río Piedras, Carlos Sánchez Zambrana, opinó que este comportamiento “tiene que ver con una actitud colectiva de servicio, de cierta solidaridad con el prójimo, de la proverbial hospitalidad que siempre se le atribuyó al pueblo puertorriqueño como una de sus principales cualidades”.
Sobre los aspectos individuales de quien se imposibilita a decir “no”, el sociólogo sostuvo que también tienen que ver con los valores en conjunto con los que se desenvuelve un ciudadano. “Depende de si estamos ante una persona altruista o egoísta, solidaria o individualista, generosa o tacaña. Por supuesto, esta incorporación de valores que se demonina socialización se va cuajando en la persona desde el modelaje que recibe en el hogar y los criterios educativos que se enfrenta en la escuela”.


