Alrededor de 300 acuden al último adiós para Pedro Toledo
Emotivos mensajes despidieron hoy al exsuperintendente Pedro Toledo, quien fue sepultado en el cementerio Boriquen de Caguas.
Emotivos mensajes despidieron hoy al exsuperintendente Pedro Toledo, quien fue sepultado en el cementerio Boriquen de Caguas.
Los restos de Toledo llegaron al campo santo tras una misa en una funeraria de Río Piedras y una comitiva fúnebre.
Ya en el cementerio, cerca de 300 personas, entre familiares, amigos, policias y funcionarios, le dieron su último adiós.
El secretario de Estado, Kenneth McClintock, en representación del gobernador Luis Fortuño, dijo que “hoy debemos agradecer a la familia, por el sacrificio que hizo Toledo, ya que fue un padre que pasó largas horas rindiendo un servicio esencial para Puerto Rico”.
“Conozco a esta familia hace más de un cuarto de siglo y sé que Toledo gozaba de un aprecio universal de todos los puertorriqueños”, añadió.
Mientras, el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá, quien lo tuvo durante su mandato como superintendente, confesó que “lo conocí como adversario, pero se ganó inmediatamente un respeto extraordinario”.
“Muchas veces no estábamos de acuerdo, pero su récord está claro: cumplió y salió con una reputación intachable”, sostuvo el político, quien añadió que “hizo una labor extraordinaria. Y no puedo decir que en esos años éramos amigos, pero sí le tenía un profundo respeto”.
Acevedo Vilá agregó que más tarde, cuando asumió en la gobernación, “estaba en el proceso de componer el gabinete, cuando algo se me prendió en la cabeza y que era una tentación… Mucha gente me dijo que estaba loco (una semana antes Toledo se fotografiaba con el entonces Pedro Rosselló), pero algo me decía ‘juégatela’”.
Según el exmandatario, “la negociación fue corta y la única condición que puso fue que el anuncio fuera en Juana Díaz el día de Reyes. Ahí comencé a conocer al otro Pedro Toledo: sencillo, sensible, emocional”.
Además, destacó que “fue el único superintendente que ha logrado reducir los asesinatos en años consecutivos”.
Tras su mensaje, el comisionado residente Pedro Pierluisi subrayó que “sé que él, cuando había manifestaciones, se reunía personalmente con los líderes para que no ocurriera nada, para que las protestas fueran pacíficas”.
En el entierro, que incluyó también música y el sobrevuelo de un helicóptero de la institución que dejó caer pétalos, estuvieron presentes Pedro Jorge, Juan José, Luis Fernando y José Eduardo, hijos de Toledo, junto a los hijos de crianza Rafael y Jorge Luis, la madre del exsuperintendente, Gladys Dávila, además de sus nietos y amistades más cercanas.
Los restos de quien se desempeñara por 12 años como superintendente de la Policía y que estuvo durante administraciones de los dos partidos principales del país (Nuevo Progresista y Popular Democrático), morarán desde ahora en el cementerio Borinquen, en el barrio Río Cañas, en Caguas.
Toledo sirvió por más de 20 años en el Negociado Federal de Investigaciones (FBI), por lo que un representante de la agencia federal entregó un reconocimiento a sus hijos y el féretro estaba cubierto con la bandera de Estados Unidos.
El exfuncionario falleció el pasado domingo tras sufrir dos ataques cardíacos.


