Pagan por sexo y no pasa nada
Zonas rojas en el mundo 1. Barrio Rojo de Ámsterdam. Este barrio es el punto obligado para los turistas que visitan la capital de Holanda. El mismo cuenta con…
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
Zonas rojas en el mundo 1. Barrio Rojo de Ámsterdam. Este barrio es el punto obligado para los turistas que visitan la capital de Holanda. El mismo cuenta con un museo del sexo y el erotismo, teatros de striptease y los sex shops más surtidos del mundo. Pero lo más llamativo son los 300 cubículos de un solo cuarto y con grandes vitrinas iluminadas por luces de neón que dan a la calle en las que prostitutas se muestran para conseguir clientes. Para solicitar los servicios de una prostituta, pueden visitar el Centro de Información sobre la Prostitución. 2. St Pauli de Hamburgo. Se conoce como la zona roja más grande del mundo y está ubicada en el barrio Sankt Pauli en la ciudad de Hamburgo. El ambiente es desinhibido dada la presencia de cines que pasan películas XXX, los teatros que representan obras porno, sex shops, cabarés y las clásicas vitrinas donde se muestran las prostitutas, rodeadas de luces de colores y carteles con todo tipo de propuestas para atraer a los clientes. 3. Red Light District en Hong Kong. En el distrito rojo de Wan Chai, a pesar de que la prostitución es legal, la oferta de sexo en la vía pública no puede ser explícita y debe mantenerse tras puertas cerradas. Los carteles de los cines, los bares de striptease, saunas, locales de masajes, los cabares y los hoteles donde trabajan las prostitutas, deben mostrar la publicidad de sus servicios de una manera discreta y poco ofensiva. 4. Barrios rojos en Bangkok.TaIlandia cuenta con muchos barrios dedicados a la prostitución y la oferta de productos relacionados con el sexo es muy amplia. En la ciudad de Bangkok se pueden encontrar tres barrios “rojos”. El más grande y conocido entre los turistas es Patpong. Se encuentra en la calle Silom Road y tiene más de 100 bares, clubes de striptease y discotecas dirigidas al tema sexual. Aquellos que quieran contratar el servicio de una prostituta deberá ingresar a los “pubs” que se encuentran en el primer piso, a lo largo de toda la calle, ahí es donde está la verdadera oferta sexual y donde se ve más desnudez. En Sukhumvit Soi la oferta se basa en clubes nudistas, casas de “masajes” y pequeños hoteles. 5. Barrio Pigalle en París. El barrio parisino de Pigalle no es una zona roja, pero fue uno de los primeros lugares en el mundo donde comenzó la industria del sexo. Al pie de Montmartre, sobre el Boulevard de Clichy comienzan los clubes de striptease, cabares y los sex shops, pero no se promociona la oferta de prostitución de una manera explícita. Los turistas suelen visitar el famoso Moulin Rouge o Le Chat Noir, íconos del mundo del burlesque. También se debe recorrer el Museo del Erotismo que cuenta con diversas exposiciones. Fuente: Todo para viajar
El escándalo generado por la detención y posterior radicación de cargos por prostitución contra la vedette Denissa y los constantes operativos que realiza la Policía en casas de masajes, clubes nudistas y –pocas veces- en prestigiosos hoteles del país, develan la demanda de sexo por pago que existe en la Isla y trae a la atención pública una figura que todos conocen, pero de la cual muy poco se habla: los clientes de las prostitutas y prostitutos.
“Muchos de los que pagan por sexo no tienen remordimientos porque lo ven como que están pagando por un servicio, es como si se compraran un par de zapatos”, dijo el sexólogo Jesús Estrada.
A menudo observamos en televisión el desfile de hombres y mujeres acusados de vender su cuerpo. Redes de prostitución han sido desmanteladas por la ley durante este año y hasta proxenetas, como el conocido “Peluquín”, se han visto de frente con la Justicia. Pero dónde están los que pagan por recibir placer sexual, los protagonistas de mantener la demanda de un negocio que nunca está en crisis.
Para la Policía, sexólogos y conocedores del tema, los clientes de las prostitutas no son ciudadanos de escasos recursos; son personas dispuestas a pagar de $100 en adelante en una casa de masajes, $150 a 250 en un strip club y más de $300 por las prostitutas de hotel, también conocidas como las golden girls. “Ni hablar de los que pagan sobre $3,000 por tener durante un fin de semana a una prostituta o dama de compañía montá en una lancha en Palomino”, relata a Metro una fuente que administra una casa de masajes en Isla Verde.
Sexólogo opina Aunque no existe un perfil de las personas que pagan a cambio de recibir sexo, sí se puede establecer unas características de los solicitantes, asegura el sexólogo Jesús Estrada. En ese contexto, menciona a las personas que justifican la acción bajo el alegato de que sus parejas no les cumplen sus fantasías sexuales. “Están también las personas que tienen adicción al sexo y los hombres bisexuales u homosexuales que no han resuelto su conflicto sexual y van por ese servicio con hombres”, aduce el sexólogo. Según Estrada, las personas que pagan por sexo son personas comunes y corrientes que llevan una vida normal y que no desarrollan un sentido de culpa por lo que hacen. A juicio del experto, una persona que de cuatro a cinco veces por semana o de dos a tres pague para sostener relaciones sexuales tiene un trastorno de obsesión compulsiva. “Para ellos, pagar para tener sexo es como comprarse un par de zapatos. Están pagando por un servicio”, sostiene a la vez que los invita a buscar ayuda. A la pregunta del porqué la demanda de pagar por sexo, Estrada sostiene que es un asunto cultural y natural. “Somos seres sexuales que desarrollamos unas necesidades, Además, en el pasado, la prostitución en Puerto Rico era legal”, manifiesta.
De acuerdo con la sexo-servidora, las personas que más solicitan el servicio de las prostitutas son políticos, jueces, turistas, doctores y personas ligadas al tráfico de drogas. “Hay de todo y la gran mayoría está dispuesta a pagar mucho por satisfacer sus fantasías”, dijo a la vez que añadió que no todo hombre o mujer que entra a una habitación con una prostituta o prostituto es para tener sexo.
“Algunos lo que van es a hablar. De diez clientes que puede tener una noche una de mis chicas, con seis ha tenido penetración, el resto lo que hace es hablar o pedir que le hagan cosas. Afuera hay mucha gente sola, muchos profesionales que solo buscan con quién hablar, nada de sexo, solo hablar y pagan por eso”, afirma.
El negocio de la prostitución es una industria que mueve mucho dinero, asegura la sexo-servidora, quien estima en casi un millón los ingresos anuales que le deja su negocio. “Obviamente, no todo es para mí ay que pagarles a las empleadas 60 % de cada cliente, más gastos de local, agua, luz, etc.”, afirma.
En Puerto Rico se desconoce lo que genera la industria de la prostitución. “No recuerdo que ese renglón se haya medido. Considero que ese ingreso está dentro de lo que es economía subterránea”, afirmó a Metro el economista José Alameda, quien estimó en 15,200 millones de dólares al año los ingresos de la economía subterránea, o sea 23.2% del Ingreso Nacional Bruto del país.
Sobre el perfil o estereotipo de los clientes de las prostitutas, la sexo-servidora los define como personas con miedo a conocer a otras personas.
“Hay de todo. Está el tímido que paga porque cree que no puede levantarse una mujer atractiva y está el que le gusta cumplir fantasías, que piensa que su pareja no las va a aceptar o tiene miedo de que descubran su verdadera identidad sexual”, indica.
La administradora del centro de masajes también destaca a las persona que solicitan a una prostituta por razones de soledad y a los que se dejan tentar por la presión de grupo.


