Un ‘tumbe’ el legislador de ocho horas
Analista destaca la importancia del legislador part time.
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
La posible implementación de una reforma legislativa por parte del Gobierno de Alejandro García Padilla ha caído como un balde de agua fría, no solo entre los miembros de la oposición, sino entre figuras del propio Partido Popular Democrático (PPD).
Divididos “Eso es una pérdida de tiempo. No debe haber legisladores a tiempo parcial, de seguro incurrirán en conflicto de intereses”. Nereida Torres, 39 años, recepcionista “Lo favorezco entiendo que pueden ser más honestos con las cosas que le interesan al pueblo”. Robinson Vázquez, 61 años, operador de imprenta “Estoy a favor siempre y cuando le quiten beneficios”. Xiomara Díaz, 25 años, encuadernadora
La pugna viene a razón de que la reforma legislativa impulsa entre varios asuntos la eliminación de dietas, reducción de salarios y el retorno de la figura del legislador a medio tiempo, un concepto creado en 1940 bajo el Gobierno de Luis Muñoz Marín.
En ese entonces, el cuerpo gubernamental estaba compuesto por profesionales que tenían sus empleos normales y que a partir de las 4:00 de la tarde trabajaban en la Legislatura hasta las 7:00 de la noche.
El analista político José Arsenio Torres dijo a Metro que un personal especializado ayudaba a los legisladores a preparar propuestas que sean beneficiosas para el pueblo. “No se despilfarraba tanto dinero ya que no tenían asesores”.
Según el educador, el legislador ciudadano imperó en Puerto Rico hasta la llegada al poder de Pedro Rosselló en 1992.
La Ley 235 del Legislador a Tiempo Completo fue aprobada en 1995 bajo el argumento de que algunos miembros de la Asamblea Legislativa descuidaron su compromiso con el pueblo al dedicarse a labores ajenas a la función legislativa que eran mejor pagadas.
El salario base de cada legislador entre 1966 al 1969 era de $5,400 anuales, “un ayudante y una secretaria era con lo único que se contaba en ese entonces”, dijo Arsenio, quien presidía la Comisión de Obras y Terrenos Públicos.
“En esa época ser legislador no era una profesión, era una vocación. El país se beneficiaba de tener una legislatura más democrática y representativa. Ahora lo que tenemos es a un montón de analfabetos dañando leyes”, opinó.
El salario base de un legislador puertorriqueño es de $73,000 al año, a lo que se añaden un mínimo de $80 de dieta por asistir a sesiones, y que puede superar al año los $30,000, más $1,500 al mes para auto, el que termina siendo de su propiedad.
Arsenio reconoció que aunque en ese tiempo también surgían quejas y acusaciones de conflictos de interés, el pueblo se beneficiaba de una mejor legislación. “El legislador a tiempo completo es un tumbe al Estado”, puntualizó.
El PPD buscará aprobar en enero la Ley del Legislador Ciudadano. La medida cuenta con 18 votos a favor y 27 en contra en el Senado, mientras que en la Cámara tiene 28 de 51.


