Boricuas comienzan las Navidades más largas

“Navidades en septiembre” decía una conocida campaña comercial de una mueblería. Este eslogan no dista mucho de la realidad boricua, pues la Navidad…

Por Miladys Soto @miladyssoto

8 nov 2012, 11:00 pm 3 min de lectura

“Navidades en septiembre” decía una conocida campaña comercial de una mueblería. Este eslogan no dista mucho de la realidad boricua, pues la Navidad puertorriqueña comienza mucho antes que en el resto del mundo.

Los escaparates de muchas  tiendas por departamentos ya estaban repletos de artículos navideños desde antes de terminar  Halloween, y ahora la decoración navideña se ve en todo su apogeo. La música  no puede falta en las cafeterías y comercios que ya oficializaron el despegue de  la Navidad más larga del mundo. Así describimos nuestro prolongado festejo, hecho que pensaríamos se debe a la actitud positiva y carácter fiestero que nos distingue aun en momentos difíciles.

Sin embargo, el sociólogo y director del Departamento de Ciencias Sociales en la Facultad de Estudios Generales, de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras,  Carlos Sánchez Zambrana, explicó que la razón de este fenómeno se debe a tres  sucesos históricoculturales.

El experto aclaró que “en Puerto Rico lo que son largas son las Navidades, porque la Navidad es un día. En la Isla,  la Navidad es parte de las Navidades”, explicó Sánchez Zambrana. Este compartió que en países como México, entre otros de Latinoamérica, no hay “Navidades” y que solo se conmemora la Navidad el 25 de diciembre, la Despedida de Año y el Día de Reyes.

Según el profesor, la primera razón histórica para que tengamos las Navidades más largas lo es la influencia del catolicismo en los puertorriqueños. Sánchez apuntó que en el pasado eran más católicos en la Isla y celebraban los días del santoral católico.

Asimismo, manifestó, que  para principios del siglo XX, la sociedad boricua era monoproductora de azúcar, por lo que festejaban desde diciembre la aproximación del fin del tiempo muerto, que era el periodo en que no había trabajo porque la caña aún no se podía cosechar. Contrario a lo que se podría esperar, estos tiempos no eran unos de austeridad para el jíbaro puertorriqueño, pues se endeudaba  en los colmados para realizar fiestas y comprar el lechón para la Navidad, según el sociólogo.
Sánchez Zambrana destacó que la espera de la zafra alargó las Navidades y que en este tiempo de espera predominaba un ambiente de alegría ya que la Navidad anunciaba el inicio de la abundancia. Los aguinaldos tampoco faltaban en aquel tiempo, de acuerdo con el director del Departamento de Ciencias Sociales.

Otro detalle que prolongó aún más las Navidades de Puerto Rico, según Sánchez Zambrana, lo fue la suma de las octavitas y los octavones. “Celebraban el comienzo de la zafra; ahora lo vinculan con el comienzo de las  Fiestas de la Calle”, agregó.

Para el profesor, el último factor causante de nuestras largas Navidades lo es el consumismo y el capitalismo.  “La fiesta de Acción de Gracias, que no era nuestra, se añadió al calendario. Eso hizo que se alargara la Navidad”, expresó el educador. Este observó que actualmente los consumidores son “bombardeados” desde antes de noviembre.

No obstante, el sociólogo afirmó que este proceso de comprar la decoración navideña es parte de un proceso de catarsis psicológica de los boricuas, que sienten la necesidad de arreglar su hogar para celebrar el fin de un año difícil.

Finalmente, el profesor de Ciencias Sociales declaró que le gusta las Navidades de Puerto Rico, aunque encuentra su extensión “un poco excesiva”.       “Yo me siento contento con mis Navidades. A veces pienso que son demasiado largas para un pueblo que tiene que trabajar más. Debemos ser más severos con nosotros mismos”, concluyó el experto.