Buque de gas permanece sin atracar y la electricidad sale más cara
El tanquero Amur River permanece sin autorización para atracar en la Bahía de San Juan, obligando a operar la Central San Juan con diésel, un combustible significativamente más costoso
Cada día que el buque Amur River permanece sin poder traer suministro de gas natural, a los puertorriqueños le cuesta más cara la electricidad.
La controversia entre New Fortress Energy (NFE) y los Pilotos de la Bahía de San Juan ha vuelto a colocar al sistema eléctrico del país en una posición vulnerable. El tanquero Amur River, cargado con gas natural licuado (LNG), lleva días detenido a varias millas de la costa, sin autorización para entrar al muelle de la empresa. El gas natural suele ser entre un 40% a 60% más económico que el diésel que utilizan las plantas.
Las disputas entre la firma y los Pilotos de la Bahía de San Juan no son nuevas. Desde agosto de 2025, los prácticos mantienen una demanda contra NFE por presuntas prácticas antirreglamentarias en la importación de tanqueros de LNG. En aquel momento, la disputa giraba en torno a los requisitos de remolcadores y a la interpretación de una estipulación judicial que regulaba la entrada de los buques Energos Princess y Energos Maria.
La situación actual se intensificó cuando el Energos Maria tuvo que salir de servicio para mantenimiento en dique seco y el Energos Princess agotó su carga y abandonó la bahía. Para evitar interrupciones en el suministro, NFE recurrió al Amur River, un buque de la misma clase operacional que los Energos, pero con dimensiones ligeramente mayores. El abogado marítimo de New Fortress, Alberto Castañer Padró, confirmó que la tripulación tuvo que recibir suministros adicionales porque se quedaron sin comida y otros artículos mientras esperan la autorización de entrada.
La jueza federal Silvia Carreño Coll celebró una vista de emergencia y ordenó a las partes radicar una moción conjunta certificando que los prácticos recibieron toda la información necesaria y que se sienten cómodos con la maniobra de entrada. Hasta que esa certificación no se produzca, el barco no puede atracar en el muelle.
La controversia inmediata gira en torno a la información técnica solicitada por los prácticos. Según Castañer, NFE entregó los datos estándar que se requieren para la entrada de cualquier embarcación, pero los pilotos respondieron con una lista “sumamente exhaustiva, fuera de lo normal”. New Fortress invitó a los prácticos a dos reuniones para discutir la solicitud, pero estos no respondieron y, en su lugar, radicaron una moción de desacato.
El conflicto tomó un giro más complejo cuando los prácticos presentaron una moción urgente ante el Tribunal Federal alegando que el Amur River excede el ancho máximo (beam) del diseño del muelle que NFE sometió al Cuerpo de Ingenieros en su solicitud de permiso SAA 2026 00110.
En su moción, los prácticos afirman que NFE no les ha entregado información crítica para evaluar la maniobra, como la energía de atraque permitida del buque, la presión máxima de contacto del casco, la velocidad máxima de aproximación y el desplazamiento exacto. Sin esos datos, aseguran que no pueden certificar que la maniobra es segura.
New Fortress rechaza que el Amur River sea inapropiado para el muelle o que represente un riesgo operacional. Castañer explicó que el barco pertenece a la misma clase de tanqueros LNG convencionales que los buques Energos Princess y Energos Maria y destacó que el Coast Guard no ha puesto ningún impedimento para su entrada.
Mientras el conflicto continúa, la Central San Juan opera en modo de emergencia. La unidad #6 funciona exclusivamente con diésel y la unidad #5 de ciclo combinado está fuera de servicio por reparaciones. No se anticipa disponibilidad de gas natural hasta que se resuelva el conflicto.
La jueza Carreño Coll ordenó que la moción conjunta incluya certificación de que los prácticos recibieron toda la información necesaria, confirmación de que se sienten cómodos con la maniobra y evidencia de que las sogas cumplen con la estipulación judicial previa. Hasta que eso ocurra, el Amur River seguirá detenido y Puerto Rico continuará quemando diésel.
A preguntas sobre si New Fortress podrá garantizar un flujo continuo de gas natural una vez se resuelva la controversia, Alberto Castañer Padró sostuvo que la situación actual es excepcional y no representa el funcionamiento ordinario del sistema.
Castañer Padró insistió en que, fuera de esta coyuntura, New Fortress ha mantenido un flujo estable de gas natural y opera conforme a las regulaciones de la FERC, el Coast Guard, el Cuerpo de Ingenieros y las normas portuarias de Puerto Rico. Afirmó que la empresa siempre ha estado dispuesta a coordinar con los prácticos para garantizar operaciones seguras y continuas y que la única traba actual proviene de la disputa con un grupo dentro de la Asociación de Prácticos.



