La IA redefine el trabajo en Puerto Rico: LaSalle Group alerta que el rezago en destrezas amenaza la competitividad
Yolanda Lassalle advirtió que Puerto Rico debe acelerar la adopción de la inteligencia artificial y la capacitación de su fuerza laboral
Por Eva Lloréns
En un mercado laboral que cambia más rápido de lo que las universidades pueden actualizar sus currículos, y donde cinco generaciones conviven en el mismo espacio de trabajo, la ingeniera química y empresaria Yolanda Lassalle sostiene que Puerto Rico se encuentra en un punto de inflexión. La adopción de inteligencia artificial ya noes opcional. “La necesidad es hoy, no es mañana”, dijo la presidenta de LaSalle Group, firma que ha capacitado a más de 2,000 profesionales en programas de reskilling y upskilling en industrias altamente reguladas. Aunque algunas empresas en la isla avanzan con rapidez, muchas otras siguen rezagadas, lo que podría ampliar la brecha de competitividad.
Lassalle, ingeniera química y Lean Six Sigma Master Black Belt, acumuló más de 35 años de experiencia en compañías como Pfizer, Wyeth y Pepsi antes de fundar LaSalle Group hace 15 años. Desde Puerto Rico, la firma se ha expandido a Estados Unidos y a 14 países, asesorando a clientes de la lista Fortune 500 y operando un Talent Development and Innovation Center (TDIC) dedicado a transformar la fuerza laboral. Su diagnóstico es claro: la tecnología avanza más rápido que los sistemas de desarrollo de talento, y los patronos ya no pueden depender exclusivamente de los títulos académicos para suplir las destrezas que necesitan.
“Identificamos que las personas realizaban su trabajo, pero no contaban con todas las destrezas necesarias para hacerlo”, explicó. “No podemos ayudar a las organizaciones a ser más efectivas si sacamos al componente humano del escenario.” Esa brecha se ha ampliado con la aceleración de la inteligencia artificial. En Puerto Rico, algunas empresas —especialmente en ciencias vivas, dispositivos médicos y desarrollo de software— ya utilizan IA en el mantenimiento, las operaciones y la toma de decisiones. Otras, sin embargo, siguen siendo más conservadoras. Pero la tendencia es inequívoca. “No es una opción no adoptar la inteligencia artificial”, insistió. “La inteligencia artificial está en todo… y está hace tiempo"..
Uso de la IAes fundamental
LaSalle Group utiliza la IA de forma intensiva, incluyendo una alianza con Murmuratto, una plataforma que integra la participación del empleado con agentes de IA para mejorar los procesos internos. El ritmo de cambio, dice Lassalle, es vertiginoso. “No es cuestión de que dentro de un mes salga algo nuevo; es cuestión de que, semana a semana, va cambiando.” Ese ritmo presiona a los trabajadores, quienes a menudo no tienen tiempo para explorar nuevas herramientas por su cuenta. Por eso, afirma, los patronos deben definir cómo se usará la IA y capacitar a su gente de manera estructurada, combinando teoría, práctica y diseño instruccional adaptado al adulto..
La urgencia de ese cambio se refleja en el Impact Report de LaSalle Group, basado en más de 2,000 profesionales capacitados por la firma. El estudio revela una fuerza laboral dispuesta a aportar, pero sin las herramientas necesarias. El 92% de los encuestados dijo tener claridad sobre su rol, pero 56% afirmó que no contaba con todas las herramientas o destrezas para ser exitoso. Casi la mitad siente que su patrono no le provee el desarrollo que necesita. A la vez, un 61% percibe oportunidades para aprender nuevas tecnologías, evidencia de un mercado en transición, atrapado i’entre expectativas crecientes y estructuras que no se mueven con la misma velocidad.
Para Lassalle, estos datos deben servir como alerta. “Cuando tú inviertes en el recurso humano, tú tienes un recurso humano que está más engaged (comprometido)… y alguien que puede crecer contigo”, señaló. “Algunos lo han visto como que no tengo dinero, así que déjame cortar toda la parte de desarrollo laboral. Y eso es un error.”
Sus observaciones coinciden con el análisis de Microsoft en su Work Trend Index 2026, que describe cómo las empresas más avanzadas —las llamadas Frontier Firms— están rediseñando sus modelos operativos en torno a la colaboración entre humanos y agentes de IA. Microsoft identifica cuatro patrones que ya se observan en múltiples funciones: el humano como autor que usa IA para tareas puntuales; como editor que revisa borradores generados por IA; como director que delega tareas completas; y como orquestador que diseña sistemas en los que múltiples agentes trabajan en paralelo. El cambio no elimina al ser humano, sino que redefine su rol: menos ejecución táctica, más dirección, juicio y control de calidad.
Los datos de Microsoft son contundentes. Casi la mitad de las interacciones con Copilot apoyan el trabajo cognitivo —análisis, resolución de problemas, pensamiento creativo— y el 58% de los usuarios afirma que hoy produce trabajo que no habría podido generar hace un año. Entre los usuarios más avanzados, esa cifra asciende a 80%. Las destrezas humanas más importantes en esta nueva era, según los propios trabajadores, son el pensamiento crítico y la capacidad de evaluar la calidad del contenido generado por la IA, dos áreas que Lassalle también considera esenciales.
Ambas perspectivas —la de LaSalle Group y la de Microsoft— coinciden en un punto: existe una tensión creciente entre la presión por cumplir con las metas actuales y la necesidad de transformar la forma de trabajar. Microsoft describe este fenómeno como la “paradoja de la transformación”. Lassalle lo ve a diario en Puerto Rico. Muchos patronos siguen viendo el desarrollo laboral como un gasto, no como una inversión estratégica, aun cuando los datos muestran que la falta de destrezas es uno de los mayores obstáculos para la productividad..
Trabajadores necesitan alfabetización
La brecha de destrezas es compleja. Los trabajadores necesitan alfabetización tecnológica para manejar sensores, automatización, sistemas MES y ERP, y herramientas impulsadas por IA. También requieren destrezas humanas —comunicación, colaboración, manejo del cambio— que antes se llamaban “blandas”, pero que Lassalle considera fundamentales. “Si no las tengo, no voy a ser exitoso”, afirmó. A esto se suma un tercer componente: integrar al ser humano desde el inicio en el diseño de nuevas tecnologías. “Donde yo he visto fallas en sistemas es que toman las decisiones sin contar con los empleados que están ejecutando”, explicó. “Las implantaciones exitosas involucran a las personas desde el día que dije voy a empezar a hacer este cambio”.
LPuerto Rico, añade, tiene talento y universidades competentes, pero necesita currículos más ágiles, intervenciones de aprendizaje más breves y alianzas más estrechas entre la industria y la academia. Señala como ejemplo el modelo de Carolina del Norte, en el que universidades y community colleges trabajan en conjunto para apoyar tanto a estudiantes como a trabajadores activos. Con el reshoring y nearshoring impulsando nuevas inversiones en la isla, la necesidad de cerrar la brecha de destrezas es más urgente que nunca.
Microsoft coincide en que la cultura organizacional —no las destrezas individuales— es el principal indicador del éxito con la IA. Las empresas que rediseñen su modelo operativo hoy, afirma, serán las que aprendan más rápido, acumulen inteligencia organizacional y se vuelvan más difíciles de alcanzar.
Lassalle lo resume con claridad. “La tecnología está aquí. La necesidad está aquí. La pregunta es si vamos a preparar a nuestra gente para esto.” En la era de la inteligencia artificial, el acceso a las herramientas será universal. La verdadera ventaja competitiva pertenecerá a las organizaciones —y a las economías— que aprendan a usarlas.



