Crisis de agua y sequía en Puerto Rico: cómo proteger la salud de gatos y perros ante el racionamiento y el calor extremo
Ante la contingencia actual, veterinaria comparte recomendaciones basadas en la ciencia y la observación para garantizar una hidratación precisa, adaptar las rutinas de cuidado y resguardar el bienestar de los animales de compañía.
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La sequía y el racionamiento de agua que atraviesa Puerto Rico también obligan a realizar ajustes en el cuidado de perros y gatos, particularmente para garantizar que tengan acceso constante a agua potable y permanezcan protegidos de las altas temperaturas.
Ante este escenario, la Dra. Karina Rosa, especialista de comunicación científica de Royal Canin Puerto Rico, recomendó a los tutores adoptar medidas preventivas y prestar especial atención a cualquier cambio en el comportamiento, la piel o el estado general de sus mascotas.
“Ante la falta de agua y las temperaturas extremas, proteger la salud de los gatos y los perros requiere de un enfoque integral y preventivo”, sostuvo Rosa.
Una de las principales recomendaciones es separar una reserva de agua potable exclusivamente para las mascotas, almacenada en recipientes limpios, desinfectados, tapados y protegidos del sol. Además, los animales deben tener acceso a agua fresca durante las 24 horas del día.
La cantidad que necesitan dependerá de factores como su peso, edad, actividad física, tipo de alimentación y la temperatura del lugar donde se encuentren.
Asimismo, si las autoridades emiten alguna advertencia que limite el consumo humano del agua del grifo, esa misma precaución debe aplicarse a perros y gatos.
Ojo con el calor
Para las mascotas que permanecen en patios, balcones o terrazas, se recomienda garantizar áreas con sombra y ventilación constante.
Los paseos y ejercicios deben realizarse durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, evitando los periodos de mayor radiación solar. También se recomienda comprobar con la palma de la mano la temperatura del asfalto antes de caminar con el animal, pues una superficie demasiado caliente puede provocar quemaduras en sus almohadillas.
En medio del racionamiento, también se pueden espaciar los baños y recurrir al cepillado frecuente, champús en seco o toallitas húmedas diseñadas específicamente para uso veterinario.
La especialista advirtió que no deben utilizarse champús, alcohol, fragancias ni aceites esenciales formulados para humanos, debido a que pueden alterar el pH de la piel y provocar problemas dermatológicos.
Se debe prestar especial atención a cachorros, gatitos, animales de edad avanzada, con sobrepeso, enfermedades crónicas o razas braquicéfalas, es decir, aquellas de hocico corto, pues tienen menor capacidad para regular su temperatura.
Estas señales requieren atención inmediata
Entre los síntomas que pueden advertir un golpe de calor se encuentran el jadeo rápido y continuo, salivación excesiva, debilidad extrema, desorientación, encías muy rojas o pálidas, vómitos y pérdida de conciencia.
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es trasladar inmediatamente a la mascota a un lugar fresco, aplicar agua templada —nunca fría ni helada— en patas y axilas y acudir con urgencia a un médico veterinario.
