Advierten que el verano puede aumentar el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria en jóvenes

Profesionales de la salud en España señalaron que en vacaciones suele incrementarse el tiempo de exposición a redes sociales, donde proliferan contenidos centrados en cánones estéticos difíciles de alcanzar

Por Europa Press

8 ago, 9:17 pm 2 min de lectura
Advierten que el verano puede aumentar el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria en jóvenes
Redes sociales - Archivo

La Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) en España advirtió que existe “un mayor riesgo de trastornos de la conducta alimentaria en niños, niñas y adolescentes en verano”, ya que “la presión sobre la imagen corporal se intensifica durante las vacaciones, impactando sobre el bienestar emocional”.

“La adolescencia y la juventud son etapas en las que la construcción de la identidad, la imagen corporal y la aceptación social adquieren una gran importancia”, indicó esta organización, que ha añadió que, en esta estación, “confluyen circunstancias que pueden aumentar el malestar relacionado con la apariencia física y favorecer la aparición o el agravamiento de conductas de riesgo”.

Todo en un contexto en el que estos problemas de salud mental aparecen cada vez a edades más tempranas, y en el que se estima que en España alrededor de 400 mil personas conviven con un trastornos de la conducta alimentaria, de los que 300 mil tienen entre 12 y 24 años, según la Fundación FITA de Barcelona y la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AEETCA).

Además, UNAF señaló que en vacaciones suele incrementarse el tiempo de exposición a redes sociales, donde proliferan contenidos centrados en cánones estéticos difíciles de alcanzar, dietas, ejercicio físico o cuerpos idealizados. A ello se suma una mayor presencia de fotografías, publicaciones y situaciones sociales en las que la apariencia física cobra un protagonismo especial, favoreciendo la comparación constante con otras personas.

Ante ello y sus consecuencias, ha mostrado una serie de señales de alerta, como evitar actividades sociales relacionadas con el baño o la piscina, mostrarse excesivamente pendiente del aspecto físico, realizar comentarios frecuentes y negativos sobre el propio cuerpo, restringir determinados alimentos sin una causa médica, aislarse progresivamente y experimentar cambios bruscos en el estado de ánimo.

Escuchar sin juzgar

“Es importante que las familias comprendan que detrás de estas conductas puede existir un importante malestar emocional”, continuó, para agregar que “escuchar sin juzgar, favorecer una comunicación abierta y evitar comentarios sobre el peso, el cuerpo o la alimentación son herramientas fundamentales para prevenir que ese sufrimiento se agrave”.

No obstante, UNAF subrayó que la prevención de los trastornos de la conducta alimentaria no puede recaer exclusivamente sobre las familias. “Es necesario impulsar políticas públicas que promuevan el bienestar emocional de la infancia y la adolescencia, fomenten una alfabetización digital crítica frente a los mensajes sobre la imagen corporal y garanticen recursos especializados de atención temprana y apoyo psicológico”, declaró.

Por último, y tras señalar que son necesarias campañas de sensibilización que promuevan una imagen corporal diversa y saludable, y contribuyan a reducir la presión estética que soportan niños y adolescentes, manifestó que el objetivo es que estos “puedan desarrollar una relación saludable con su cuerpo, su alimentación y su autoestima, libres de presiones estéticas y estereotipos que comprometan su bienestar”.