Cuando los huesos hablan tarde: la osteoporosis que avanza en silencio y cómo detectarla a tiempo

La osteoporosis suele descubrirse tras una fractura, pero el deterioro óseo puede comenzar años antes.

Por Metro Puerto Rico

21 may, 1:57 pm 2 min de lectura
Cuando los huesos hablan tarde: la osteoporosis que avanza en silencio y cómo detectarla a tiempo
Cortesía

Por: Dr. Sebastián Bonnin Girod, Quiropráctico

La salud de los huesos rara vez ocupa un lugar prioritario hasta que aparece el dolor o una fractura cambia la rutina diaria. Sin embargo, detrás de muchos diagnósticos existe un proceso silencioso que puede desarrollarse durante años: la pérdida progresiva de densidad ósea.

Aunque términos como osteopenia y osteoporosis suelen escucharse con frecuencia en conversaciones médicas, no significan lo mismo. La osteopenia se considera una etapa inicial en la que los huesos comienzan a perder densidad, pero aún no alcanzan el nivel de fragilidad asociado con la osteoporosis. Ese detalle puede convertirse en una oportunidad valiosa: actuar antes de que el daño avance.

La osteoporosis, por su parte, representa una etapa más severa. Los huesos pierden fuerza y se vuelven más vulnerables, al punto de que una caída leve o incluso movimientos cotidianos como agacharse o toser pueden ocasionar fracturas. Las áreas más afectadas suelen ser la cadera, la muñeca y la columna vertebral.

Más allá del impacto físico inmediato, las consecuencias pueden alterar significativamente la calidad de vida. Dolor persistente, pérdida de movilidad, disminución de estatura y cambios posturales forman parte de los efectos asociados a fracturas vertebrales y al deterioro progresivo de la estructura ósea. En adultos mayores, incluso actividades simples como caminar o subir escaleras pueden convertirse en un desafío.

Las estadísticas reflejan además una realidad que afecta particularmente a las mujeres. Se estima que hasta el 80 % de las personas con osteoporosis son mujeres y que una de cada dos mayores de 50 años sufrirá una fractura relacionada con esta condición.

Diversos factores contribuyen al desarrollo de la enfermedad. La edad, antecedentes familiares y cambios hormonales figuran entre los más conocidos, pero también influyen hábitos y condiciones cotidianas como el tabaquismo, el consumo de alcohol, el sedentarismo, una alimentación deficiente en calcio y minerales, algunos medicamentos y trastornos hormonales o metabólicos.

Entre las mujeres, la menopausia representa un punto importante debido a la disminución del estrógeno, hormona que desempeña un papel esencial en la protección de la masa ósea. Además, las mujeres suelen tener una reserva ósea menor desde etapas tempranas de la vida, lo que aumenta su vulnerabilidad con el paso del tiempo.

La buena noticia es que hoy existen herramientas para detectar cambios antes de que ocurran complicaciones mayores. El escaneo DEXA, utilizado para medir densidad mineral ósea, permite identificar desde etapas tempranas cuándo una persona presenta osteopenia o ya desarrolla osteoporosis.

Especialistas destacan que mantener actividad física, especialmente ejercicios de resistencia o carga, junto con una alimentación adecuada y cambios sostenidos en el estilo de vida, forman parte de las estrategias para cuidar la salud ósea.

En muchos casos, el cuerpo no emite señales evidentes hasta que el problema está avanzado. Y precisamente ahí radica el mayor reto: entender que la salud ósea no comienza cuando aparece una fractura, sino mucho antes.

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