El proyecto de investigación liderado por el profesor José E. García Arrarás, del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (RRP-UPR), recibió una nueva subvención de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) para continuar estudios sobre los mecanismos de regeneración intestinal, utilizando como modelo de estudio los pepinos de mar, un equinodermo emparentado con los erizos y las estrellas de mar.
La propuesta, titulada “Un plano para regenerar el intestino”, fue refinanciada por un periodo adicional de tres años, luego de haber contado con apoyo continuo durante los pasados seis años. La nueva subvención asciende a $558,750 y permitirá continuar investigaciones enfocadas en comprender cómo algunos organismos regeneran tejidos internos.
La doctora Angélica Varela Llavona, rectora de la UPR-Río Piedras, dijo que “la obtención de esta nueva subvención de los Institutos Nacionales de la Salud para el proyecto liderado por el profesor José E. García Arrarás constituye un motivo de profundo orgullo para el Recinto de Río Piedras y para toda la Universidad de Puerto Rico”.

“Este importante respaldo -agregó- reafirma la excelencia y pertinencia de la investigación que se realiza en nuestras aulas y laboratorios, así como la capacidad de nuestro profesorado para contribuir, desde Puerto Rico, a la generación de conocimiento científico de alcance global. Felicito al profesor García Arrarás y a su equipo por este logro extraordinario, que reafirma el compromiso de nuestra universidad con la investigación de excelencia, la innovación y la formación de las próximas generaciones de científicos”.
“Celebramos con gran orgullo este reconocimiento, que refleja el talento y la dedicación que distinguen a nuestra comunidad universitaria. Felicito al profesor García Arrarás por este logro que deja huella y reafirma el impacto y la excelencia que proyectamos como institución”, expresó por su parte la presidenta de la UPR, doctora Zayira Jordán Conde.
Semillero de científicos
El proyecto estudia el proceso de regeneración del intestino en el pepino de mar, un organismo marino capaz de reconstruir este órgano después de perderlo como respuesta natural en una situación de amenaza o por algún trauma físico. Este fenómeno natural, que no ocurre de forma espontánea en los seres humanos, representa un modelo biológico clave para comprender cómo podrían mejorarse los procesos de regeneración de tejidos en las personas.
La iniciativa impulsa avances científicos y fortalece la formación investigativa de estudiantes en distintos niveles académicos. Actualmente, el equipo del doctor García-Arrarás incluye aproximadamente 20 estudiantes subgraduados, dos de maestría y cuatro doctorales, quienes trabajan en proyectos relacionados con la regeneración y se reúnen semanalmente para presentar sus avances.
En este entorno, la mentoría ocurre tanto de forma directa con el profesor como entre pares. Mientras García-Arrarás guía el desarrollo académico de los estudiantes, los alumnos graduados también colaboran en la formación de los subgraduados, ayudándolos a desarrollar habilidades prácticas en investigación científica. “Todos tienen un proyecto con la meta de que se apropien de su investigación y la lleven a cabo”, explicó el doctor García-Arrarás sobre el estilo de trabajo en su laboratorio. Según el catedrático, este enfoque permite que los estudiantes experimenten la ciencia de manera activa y aplicada.
Más sobre la investigación
Para analizar este proceso, el equipo de investigación utiliza técnicas avanzadas como la secuenciación de ácido ribonucleico o ARN de núcleos, que carga información genética, y métodos de visualización molecular mediante la herramienta de HCR-FISH. La hibridación fluorescente in situ (FISH) es una técnica de laboratorio que se usa para detectar y localizar una secuencia de ADN específica en un cromosoma. Estas técnicas permiten identificar las células y los genes que se activan durante la regeneración intestinal, ayudando a construir un mapa detallado de los mecanismos biológicos que intervienen en este proceso.
Sin embargo, más allá de los hallazgos científicos, el impacto del proyecto se refleja también en la formación de estudiantes investigadores en la UPR. Los fondos de la subvención permiten adquirir materiales especializados para experimentación y apoyar la participación de estudiantes subgraduados y graduados en el laboratorio.
En el Edificio de Biología Julio García Díaz -Lab. 220- los estudiantes aprenden a diseñar experimentos, preparar soluciones, analizar datos y manejar técnicas científicas especializadas. También desarrollan habilidades fundamentales para la investigación, como el pensamiento crítico y la resolución de problemas, muchas veces aprendiendo a través de la experimentación y los errores iniciales que forman parte del proceso científico.
Estos logros reflejan el impacto científico y educativo del trabajo que se realiza en el laboratorio del doctor García-Arrarás. A través de la investigación sobre regeneración biológica y la mentoría de nuevas generaciones de científicos, el proyecto continúa aportando tanto al avance del conocimiento como a la formación de talento científico en Puerto Rico.




