Carla Adell | Soul Snatchers: “El cine también puede reconectarnos con la fe y con nosotros mismos”
La actriz mexicana habla sobre Jezie, su personaje en la cinta de terror de Julio Román, y sobre cómo el rodaje en Puerto Rico la reconectó con la gratitud y su pasión por actuar.
Por Félix Caraballo
Los cineastas puertorriqueños continúan apostando por nuevas narrativas y explorando las posibilidades de géneros poco habituales en la cinematografía boricua. Una muestra de ello es Soul Snatchers, la película del director y guionista puertorriqueño Julio Román (Los Mecánicos 1 y2, Enredo de Reyes), que combina elementos del terror y el suspenso sobrenatural con una historia en la que la fe, la espiritualidad, las decisiones personales y la redención ocupan un lugar central.
Protagonizada por la actriz mexicana Carla Adell, Cameron Arnett, William Oliver, junto a los actores puertorriqueños Laura Alemán y Osvaldo Friger, la cinta propone una experiencia cinematográfica que trasciende los códigos convencionales del terror para explorar el conflicto entre la luz y la oscuridad que habita en el ser humano. A través de sus personajes, la película también invita a reflexionar sobre la familia, la ambición, la esperanza y las consecuencias de nuestras decisiones.
Para Adell, conocida por sus trabajos en el cine y la televisión mexicana, su participación en esta producción representó mucho más que un nuevo reto interpretativo. En Soul Snatchers, da vida a Jezie, un personaje de gran complejidad emocional, cuyas carencias, conflictos internos y decisiones la llevan a enfrentarse a la dualidad entre la luz y la oscuridad. Admiradora del cine de suspenso y terror, la actriz encontró en Jezie la oportunidad de explorar las contradicciones de la naturaleza humana, sin juzgar sus acciones y procurando ofrecer una interpretación honesta. La experiencia también tuvo un profundo significado personal, pues, además de trabajar junto al talento puertorriqueño, le permitió reconectar con su pasión por la actuación y fortalecer su sentido de gratitud.
En esta conversación con Metro Puerto Rico, Adell habla sobre los desafíos de interpretar a un personaje sin juzgarlo, su relación personal con la espiritualidad, la experiencia de trabajar con el talento puertorriqueño y las reflexiones que espera despertar en el público a través de Soul Snatchers.
¿Qué te intrigó del guion de Soul Snatchers para aceptar participar en la película?
Carla Adell: Soy muy fanática de las películas de suspenso y terror, así que, desde el principio, el guion me llamó mucho la atención. Pero, además, me pareció interesante cómo aborda esa batalla constante entre la luz y la oscuridad que existe dentro de
nosotros. Muchas veces, a medida que crecemos, comenzamos a escuchar más esa oscuridad porque pensamos que nos dará un lugar en el mundo. Vemos que quienes le hacen caso a ese lado suelen ocupar posiciones de poder. Me pareció un mensaje muy interesante para compartir con el público, porque, al final, la luz también puede ganar y tenemos que aprender a escuchar ese otro lado.
Jezie es un personaje que guarda complejidades y que obliga al espectador a cuestionar sus motivaciones. ¿Cuál fue tu mayor desafío al interpretarla sin revelar demasiado de la historia?
Para mí, lo más importante fue respetar su humanidad. Independientemente de que estemos haciendo fantasía o cualquier otro género, todos los personajes tienen emociones muy complejas. Lo que más disfruté de interpretar a Jesse fue precisamente explorar esa complejidad: descubrir qué vacíos, carencias o dolores intentaba llenar. No quería convertirla en una caricatura. Es una persona de carne y hueso, con sentimientos muy humanos. El mayor reto fue no juzgarla e interpretarla de la manera más honesta posible.
¿Hubo alguna escena que te sacara particularmente de tu zona de comodidad y que representara un reto especial como actriz?
Hay una escena, aunque no sé si puedo contar mucho sobre ella. Tengo una interacción con el personaje de Crystal, interpretado por Laura Alemán, en la que tuve que hacer cosas que normalmente nunca haría, ni como Carla ni en los personajes que suelo interpretar. Fue una escena que me hizo preguntarme cómo podía abordar esa situación de una manera honesta y lograr que se sintiera real. Sin duda, fue uno de los momentos más retantes de la película.
La película combina el terror sobrenatural con temas de fe y espiritualidad. ¿Cómo conectaste personalmente con esa dualidad?
Crecí en una familia muy católica y creyente, y considero que también soy una persona bastante creyente. Con el tiempo he aprendido a entender el mundo desde perspectivas distintas a las que me enseñó mi abuela. Me gusta la idea de que exista un ser que es puro amor y que ese amor sea lo que verdaderamente impera en el mundo. Sin embargo, también existe una parte más terrenal que puede sacar nuestro lado salvaje, animal y primitivo. Me parece fascinante explorar estos temas porque están presentes en todas las culturas. Llámalo Dios o como quieras, pero siempre ha existido esa búsqueda espiritual. Creo que estos elementos también enriquecen las historias de suspenso y terror, porque nos llevan a preguntarnos dónde estamos posicionados nosotros frente a la fe.
¿Qué descubriste de ti misma durante el rodaje, particularmente en tu relación con la espiritualidad?
Definitivamente, Soul Snatchers es una película a la que le tengo muchísimo cariño. Para empezar, me permitió conocer Puerto Rico, que se convirtió en uno de mis lugares favoritos del mundo. Conocí gente maravillosa, hice amistades muy cercanas que siguen ocupando un lugar especial en mi corazón y con las que todavía mantengo contacto. Pero también fue un proyecto que me devolvió muchísimo el gozo de actuar. Me recordó que hago esto porque amo hacerlo. Fue una oportunidad que, literalmente, sentí que me cayó del cielo. Siempre le rezo a Dios y le pido que el proyecto que llegue a mi vida sea el que tenga que ser para mi camino. Esta película apareció de una manera completamente inesperada. Nunca imaginé que una actriz mexicana terminaría haciendo una película en inglés en Puerto Rico. Fue una experiencia muy mágica que me hizo reconectar con la gratitud y con la importancia de agradecer las oportunidades que recibimos.
Compartes pantalla con dos actores muy queridos en Puerto Rico, Laura Alemán y Osvaldo Friger. ¿Cómo fue trabajar con ellos y construir esa dinámica entre personajes?
¡Espectacular! Son grandes actores. No hay nada que disfrute más que estar en un set donde todos se comprometen con sus personajes y aceptan el juego que propone la historia. Cuando eso sucede, tu trabajo como actriz consiste en entrar en ese universo y disfrutarlo. Con Laura y Osvaldo fue precisamente eso. Son dos actores extraordinarios y, como bien dices, figuras muy reconocidas en Puerto Rico. Trabajar con ellos fue una experiencia que disfruté muchísimo.
Julio Román aborda la fe y la espiritualidad en sus películas sin recurrir necesariamente al sermón. ¿Qué aprendiste de su estilo de dirección y de la manera en que comunica sus mensajes?
Para nada sentí que fuera un sermón. Creo que la religión también se manifiesta en la manera en que nos acercamos a la vida, observamos el mundo y encontramos alegría en nuestro día a día. Julio es una persona muy alegre y apasionada por lo que hace. A veces te encuentras con directores que están estresados, molestos o que ya no disfrutan su trabajo, pero Julio es todo lo contrario. Ama lo que hace y está muy agradecido por las oportunidades que ha tenido. Eso se transmite en el set: todo el mundo está feliz y disfruta lo que está haciendo. Para mí, esta película fue una oportunidad para recordar por qué hacemos cine. Si, además de entretener, conseguimos que alguien reconecte con una parte de sí mismo o encuentre un motivo para reflexionar, entonces es extraordinario.
Más allá de la fe, la película aborda la familia, las decisiones personales y la redención. ¿Qué mensaje esperas que encuentre el público, incluso si no es creyente?
Creo que, en primer lugar, está la importancia de la familia, tanto la de sangre como la que construimos a través de amistades profundas. Tenemos que valorar esos vínculos y escuchar a las personas que nos aman, porque muchas veces son quienes tienen mayor claridad sobre nuestro camino. También considero fundamental confiar en nuestra intuición. En ocasiones, la ambición nos impulsa hacia determinados lugares, pero si nuestra intuición nos dice que ese no es el camino, debemos aprender a escucharla y tener cuidado con las decisiones que tomamos.
Si el público no necesariamente se identifica con el componente espiritual de Soul Snatchers, ¿qué te gustaría que se llevara de la película?
En primer lugar, que disfrute la película y pase un buen rato. Pero también me gustaría que se quedara pensando en ella. A mí me encanta el cine que, además de entretenerme, me hace cuestionarme cosas después de verlo. Que recuerdo una escena y me pregunto por qué sucedió de determinada manera. Espero que Soul Snatchers consiga tocar al público lo suficiente como para que siga pensando en la historia, incluso meses después de haberla visto.
Después de esta experiencia, ¿qué significa Puerto Rico para ti y qué posibilidades ves de continuar colaborando con el talento cinematográfico de la Isla?
Espero regresar antes de que termine el año, aunque sea de visita. Necesito ir a Culebra, porque todavía no he tenido la oportunidad de conocerla, y quiero volver a El Yunque. Me faltaron algunas cascadas por visitar. Siempre que alguien quiera contratarme para trabajar en Puerto Rico, estaré encantada. Me gusta muchísimo la Isla y siempre estoy dispuesta a regresar. Por ahora estamos trabajando en México en un par de proyectos y andamos bastante ocupados. Actualmente estoy haciendo televisión para una plataforma, pero, en cuanto tenga la oportunidad de escaparme, me voy para Puerto Rico.


