Ednita Nazario abre su corazón en “FuegoAlmaVida", un álbum marcado por la vulnerabilidad y el renacer
La cantante puertorriqueña regresa al estudio por primera vez desde 2017 con un álbum que explora la vulnerabilidad, el renacer y las experiencias que han marcado su vida.
Por Joaquín Baerga
En “FuegoAlmaVida”, Ednita Nazario reafirma su compromiso de cantar desde el corazón para que sus seguidores encuentren en sus canciones un reflejo de sus propias vivencias.
El título del álbum resume la esencia de la artista: el fuego representa su pasión; el alma, su sensibilidad; y la vida, las experiencias que la han marcado tanto a ella como a su público.
“Uno debe llevar las cicatrices como una medalla”, expresó durante la presentación del disco.
La producción marca su primera colaboración con el productor Marcos Sánchez y representa el inicio de una nueva etapa profesional al convertirse en su primer proyecto discográfico bajo el sello Rimas Entertainment.
Nazario explicó que el álbum nació de una “simbiosis” creativa entre ambos. Contó que el proceso fluyó de manera natural y que, en muchas ocasiones, los dos llegaban a las mismas ideas.
“Es como si nos hubiéramos conocido toda la vida”, comentó.
Uno de los ejes centrales de “FuegoAlmaVida” es el significado de las cicatrices y la capacidad de renacer. Durante la conferencia de prensa, la cantante reconoció que mostrar vulnerabilidad nunca resulta sencillo y admitió que, como muchas personas, tampoco le gusta exponer su sufrimiento.
Sin embargo, aseguró que las cicatrices representan señales de triunfo y recuerdan las dificultades que se han logrado superar.
El álbum también supone su regreso al estudio tras Una Vida, publicado en 2017. Para Nazario, crear música es un proceso profundamente visceral y asegura que la decisión de lanzar un nuevo disco siempre responde a lo que dicta el corazón.
“No fabrico canciones… lo siento, lo proceso”, afirmó.
La intérprete explicó que esta producción se alimenta especialmente de sus experiencias personales, convirtiéndose en una especie de catarsis que, al mismo tiempo, busca generar una conexión genuina con el público.
Su intención, dijo, es mostrar al ser humano que existe detrás de la artista.
“Yo soy una mujer normal como cualquier otra”, sostuvo.
Con esa autenticidad, Nazario aspira a transmitir que no hay que temerle a las emociones ni a la vulnerabilidad.
En esta nueva etapa, la cantante continúa reinventándose y reafirma que siempre existen oportunidades para seguir creando, evolucionando y estrechando la relación con sus seguidores.
“El proyecto no se ha terminado, porque la vida no se ha terminado y siempre hay una oportunidad para escribir una nueva historia”, concluyó.
