Sir Ben Kingsley: “El actor también recibe del personaje al que tiene el privilegio de interpretar”

Metro Puerto Rico conversó con el actor Sir Ben Kingsley, cuya trayectoria incluye obras como Gandhi y Shindler’s List

Por Félix Caraballo

2 jul, 3:00 am 4 min de lectura
Sir Ben Kingsley: “El actor también recibe del personaje al que tiene el privilegio de interpretar”
Sir Ben Kingsley

Recuerdo que, a mis 10 años, no le perdonaba a la película Gandhi haberle arrebatado los premios principales a E.T. The Extraterrestrial, de Steven Spielberg, mi película favorita de la época, en aquella que fue mi primera exposición a los premios de la Academia, en 1983.

Sentía una mezcla de decepción y molestia infantil. Años después, cuando finalmente vi la película, entendí por qué aquella obra maestra había arrasado en los Óscar.

Esta anécdota personal fue el punto de partida de la conversación que tuve, en exclusiva para Metro Puerto Rico, con el polifacético Sir Ben Kingsley, el actor británico que, con aquel papel, se convirtió en una de las grandes voces de la interpretación histórica en el cine.

Desde Mahatma Gandhi (Gandhi) hasta Salvador Dalí (Daliland), pasando por Meyer Lansky (Bugsy) e Itzhak Stern (Schindler’s List), y ahora este estreno centrado en los años formativos de George Washington, Kingsley ha construido una carrera marcada por la encarnación de figuras reales que han dejado huella en la historia. Esa versatilidad la ha combinado con efectividad con propuestas comerciales como Iron Man 3 y Shutter Island, y con otras cintas donde despliega facetas histriónicas, como Sexy Beast y The House of Sand and Fog. Esa diversidad, dice, no es casualidad, sino el resultado de una filosofía de trabajo muy particular.

“Si las figuras históricas están bien y honestamente representadas en el guion, no solo resulta estimulante interpretarlas en toda su plenitud, su experiencia y su sabiduría, sino que el actor tiene además la oportunidad de aprender ciertos patrones de comportamiento, ciertas decisiones que uno podría leer en un libro de historia o escuchar en una conferencia, pero que como actor puede experimentar al revivir ese dilema, esa encrucijada y esas decisiones”, explicó Kingsley.

La cinta, con características del género coming of age y que estrena hoy, jueves, en cines, a tono con la celebración del 4 de julio, narra las vicisitudes de un joven George Washington, interpretado por William Franklyn-Miller, en medio de una guerra que lo empujará a tomar decisiones determinantes que forjarán su futuro como uno de los grandes líderes y padres de la nación norteamericana. La cinta cuenta con un elenco estelar en el que destacan Kelsey Grammer, Mary-Louise Parker y Andy Serkis.

Para el intérprete, encarnar a estos personajes va mucho más allá de una simple actuación: se trata de un intercambio. “Mientras transmito ciertos momentos clave de la historia, también los voy incorporando a las células de mi cuerpo, de modo que se convierten en una especie de memoria celular”, afirmó. Añadió una reflexión sobre su propio oficio: “Me considero un retratista. El personaje está separado de mí. Es un lienzo, y yo tengo mis pinturas y pinto el retrato. Luego, dejo mis pinturas. Sin embargo, el recuerdo de esa experiencia, cuando es bueno, se queda conmigo para toda la vida. Es una calle de dos vías. Le doy algo al público, pero también recibo del personaje al que tengo el privilegio de interpretar”.

Sobre si siente una responsabilidad especial al interpretar a personas que han influido en el curso de la historia, Kingsley fue claro al señalar que esa carga inicial no recae únicamente en el actor.

“La responsabilidad clave comienza con los productores y los guionistas. Ellos toman las primeras decisiones, y luego se invita a los actores a participar en ese ejercicio”, dijo. Pero subrayó que conserva la última palabra: “Es mi decisión si digo: ‘sí, participaré de esa versión’, o ‘no, esa no es una versión de la verdad con la que estoy de acuerdo’. No es algo personal, es más universal. Si reconozco algo como una versión pura de la verdad, entonces daré lo mejor de mí a ese ejercicio”.

Sobre su primera colaboración con el director Jon Erwin (I Can Only Imagine, Jesus Revolution), conocido por plasmar historias de fe y esperanza sin caer en el sermón, Kingsley destacó la raíz clásica de su escritura. “Sentí que su guion tenía sus raíces en algo anterior a Washington, anterior a Shakespeare, enraizado en el drama y la mitología griega clásica. Tiene arquetipos, no estereotipos, que son copias de copias de copias. Los arquetipos son originales, en su forma más pura. Eso fue lo que él aportó al guion, y eso es lo que admiro”, concluyó el actor.