“The Mandalorian and Grogu” busca definir a la nueva generación de fans de Star Wars
Jon Favreau detalló su visión para que la cinta sea un nuevo comienzo accesible para todos, con acción al estilo John Wick y sets prácticos masivos
Por Tania Moreno
Tras casi siete años de ausencia en las salas de cine, Star Wars regresa a la pantalla grande con The Mandalorian and Grogu, la cinta dirigida por Jon Favreau que se sitúa tras la tercera temporada de la serie de televisión y nos muestra a Din Djarin (Pedro Pascal) y su aprendiz trabajando oficialmente para la Nueva República.
Metro World News charló con Favreau, quien tiene claro que esta cinta no es un episodio más, sino una experiencia diseñada para recompensar a quienes decidan dejar la comodidad del sillón, ofreciéndoles algo que no pueden replicar en la sala de su casa.
“Queremos llenar cada rincón de la pantalla”, dijo.
Aunque Favreau es consciente de que la serie de Disney+ ya era visualmente impresionante, para el salto al cine, el equipo decidió ir un paso más allá.
“Si vas a pedirle a la audiencia que venga al cine, hay dos cosas que teníamos que hacer. Una es ofrecer algo más grande, más cinematográfico… Queremos recompensarlos por verla en el cine, especialmente en un formato grande como IMAX”, señaló.
Para lograrlo, el equipo se enfocó en construir sets prácticos masivos, desarrollar coreografías de combate más complejas que las vistas en la televisión y crear personajes de CG (gráficos por computadora) más refinados gracias al trabajo de los animadores y a las actuaciones de los actores y de los actores de voz.
Todo, con el fin de “añadir detalle, calidad y profundidad a lo que habíamos hecho antes”.
La nueva generación
El director, actor, guionista y productor estadounidense también nos confesó que esta cinta siempre se trató sobre la próxima generación de fans de Star Wars.
“Por mucho que ame Star Wars ahora, nada puede competir con lo que sentí en 1977 viendo eso a los 10 años”, confesó con una sonrisa.
Esa experiencia fundacional es la que dicta cada decisión técnica de la cinta, pues Favreau tiene claro que el objetivo es captar a los nuevos fans. “Tenemos que llegar a la próxima generación de fans de Star Wars y asegurarnos de que puedan disfrutar y pasar un buen rato”.
Descubriendo el interior de un AT-AT
La pasión de Favreau por los detalles se hizo presente al revelar que aprovecharon las oportunidades de la historia para recordarle a la gente cosas que no se habían visto en mucho tiempo o llevar, al live action, elementos nunca antes vistos.
Por ejemplo, mostrar cómo son los Hutt, más allá del infame ‘Jaba’, o mostrar finalmente, en live action, a Nal Hutta, el mundo natal de esta especie, definido durante décadas en novelas y cómics, y que, para esta cinta, Favreau y el legendario Doug Chiang han llevado al límite del detalle visual.
“Trabajamos con el departamento de arte de Lucasfilm y Doug Chiang para llevarlo a un nivel de detalle preciso. Fue genial”.
También, construyeron un set especial del interior de un AT-AT Walker, algo que nunca se había visto con tanto detalle fuera de los videojuegos o de los juguetes Kenner.
“Hicimos que se moviera de modo que todo se columpie allí como si estuvieras dentro del vientre de esta gran criatura”.
Una conexión familiar inesperada
La participación del legendario Martin Scorsese no se limita a un cameo de voz, sino que establece un vínculo específico con el pasado cinematográfico de la saga, al interpretar a un cocinero ardenniano llamado Hugo Durant, bautizado así en honor a la cinta Hugo, de 2011.
En Solo: A Star Wars Story, el propio Favreau prestó su voz a Rio Durant, un piloto también ardenniano, quien nos confirmó que es pariente del personaje de Scorsese.
Esta conexión familiar entre los dos ardennianos añade una capa especial, uniendo la historia de Han Solo con la de Din Djarin a través de esta peculiar especie de cuatro brazos.
El acercamiento con el legendario director se dio gracias a Kathleen Kennedy. Trabajar con Scorsese fue, según Favreau, como una sesión de jazz. “Él estaba improvisando mucho... es muy libre. Es una de mis cosas favoritas de la película”.
Acción al estilo John Wick
Para los amantes de la acción, Favreau reveló que incluyeron una secuencia de lucha en una sola toma contra snowtroopers, inspirada en la sofisticación de películas como John Wick, con la que buscaron elevar la coreografía a un nivel más complejo.
Esta escena fue ejecutada por Lateef Crowder, el artista marcial brasileño de capoeira que ha sido el doble de acción de Mando desde el inicio, a quien se le dio libertad total para realizar movimientos que nunca antes se habían permitido en la serie.
“La gente ha visto películas de acción como ‘John Wick’ con una coreografía tremenda… Veamos si podemos dar un paso adelante y emular ese tipo de secuencia de acción también. Realmente queríamos asegurarnos de superar todo lo que habíamos logrado en la serie”.
El sello de Phil Tippett
Para cerrar la plática, Favreau mencionó la importancia de colaborar con leyendas como Phil Tippett, quien tiene una secuencia de acción completa en la película realizada por su estudio. También habrá guiños a vehículos y equipos que solo existieron como juguetes de Kenner en los años 70 y 80.
Es por ello que, a pesar de las tres temporadas previas, enfatizó que The Mandalorian and Grogu está diseñada para ser la puerta de entrada de una nueva generación.
“No exijamos que hayan visto temporadas de la serie... Este es un nuevo comienzo, tal como lo fue el primer episodio de la serie”. La visión del director es que esta cinta funcione tanto para el fan que conoce el número de serie de cada nave, como para el niño de 10 años que, al igual que Favreau en 1977, entrará por primera vez a un cine a descubrir Star Wars.
La cinta busca ese equilibrio perfecto: ser accesible para el espectador casual que empieza este viaje con Mando, pero llena de capas e implicaciones profundas para los fans que han seguido cada paso de Din Djarin.
The Mandalorian and Grogu llega con referencias a los clásicos y una dirección técnica impecable. Favreau parece haber encontrado el equilibrio perfecto para que el camino nos lleve, una vez más, a las estrellas.


