Arte y Cultura

El sol taíno boricua brilla en Japón con mural del artista Rafique

La obra “Sembrando Conciencia”, pintada junto a estudiantes en una escuela de Kamiyamaguchi, busca crear un puente cultural entre Puerto Rico y Asia a través del arte urbano.

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Encuentros Transculturales El artista puertorriqueño Rafael “Rafique” Vega gestó el mural “Sembrando Conciencia”, pintado junto a estudiantes de la Escuela Elemental de Kamiyamaguchi, en Japón. (Suministrada)

El artista puertorriqueño Rafael “Rafique” Vega llevó el simbolismo taíno del Caribe hasta Japón con la creación del mural “Sembrando Conciencia”, una obra realizada en la Escuela Elemental de Kamiyamaguchi, en la prefectura de Kanagawa, como parte de su proyecto “Encuentros Transculturales: del Caribe a Asia”.

La pieza integra el símbolo del sol taíno con la imagen de una niña japonesa sembrando arroz, un elemento que conecta la identidad caribeña del artista con la historia agrícola del pueblo japonés.

Según explicó Rafique, el proyecto surgió de manera autogestionada tras conversaciones con colegas que habían visitado Japón y el interés del artista de desarrollar un intercambio cultural entre ambas regiones.

“Este proyecto es autogestionado por mí. Es un proyecto que se llama Encuentros Transculturales del Caribe a Asia”, relató el artista al explicar el origen de la iniciativa.

Para lograr la intervención artística, el artista logró conectar con la gestora cultural japonesa Mami Osawa, quien facilitó el acercamiento con la comunidad escolar y coordinó el encuentro cultural con los estudiantes.

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Un puente simbólico entre culturas

El mural busca mostrar las similitudes simbólicas entre distintas culturas, utilizando el sol como elemento central que conecta imaginarios culturales tanto en el Caribe como en Asia.

“Los símbolos del mundo son transculturales, trascienden culturas. El sol no pertenece a un solo lugar; es un símbolo que se comunica entre distintas civilizaciones”, explicó Rafique sobre el concepto de la obra.

Arte como intercambio cultural

Una parte central del proyecto fue la participación de los estudiantes de la escuela, quienes colaboraron reinterpretando símbolos taínos como el sol, aves y tortugas dentro del mural.

Rafique explicó que el objetivo era que los niños conocieran la cultura puertorriqueña y reflexionaran sobre cómo símbolos similares aparecen en distintas culturas alrededor del mundo.

“La mayoría de ellos no sabían de Puerto Rico. Nuestro trabajo no era solamente pintar algo bonito, sino crear un intercambio cultural entre naciones”, expresó.

Para el artista, involucrar a los niños fue clave para promover la comprensión cultural desde temprana edad.

Preservar la historia de un pueblo arrocero

El mural también busca rescatar la memoria histórica de Kamiyamaguchi, un pueblo cuya economía estuvo durante décadas ligada a la producción de arroz.

Durante el proceso de investigación para conceptualizar la obra, Rafique visitó el centro cultural del pueblo y conoció cómo la modernización redujo significativamente las áreas de cultivo.

“Antes el pueblo estaba lleno de campos de arroz, pero con el tiempo esa tradición se ha ido perdiendo”, relató el artista, quien decidió representar a una niña sembrando arroz como símbolo de esa historia agrícola.

Según explicó, la intención es que el mural también sirva como recordatorio para las nuevas generaciones sobre la importancia de esa tradición en la identidad del pueblo.

Cultura puertorriqueña en el mundo

Para Rafique, la experiencia representa también una oportunidad para promover la cultura puertorriqueña a nivel internacional a través del arte urbano.

“Para mí es un orgullo llevar y promover nuestra cultura a lo largo del mundo”, afirmó el artista.

El mural forma parte de una serie de intervenciones que el artista busca desarrollar en distintos países como parte de su proyecto Encuentros Transculturales, que explora conexiones culturales entre regiones aparentemente distantes.

Aquí puedes ver la entrevista:

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