El artista puertorriqueño Bad Bunny marcó un nuevo hito en su carrera al presentarse por primera vez en Australia con un concierto que reunió a más de 45,000 personas en el ENGIE Stadium, como parte de su gira internacional Debí tirar más fotos.
El espectáculo, de más de dos horas y media y más de 30 canciones, combinó tradición y modernidad en un montaje de alto presupuesto que puso en primer plano la identidad puertorriqueña del intérprete.
Un arranque con raíces boricuas
Vestido con un traje claro y gafas oscuras, Benito Antonio Martínez Ocasio apareció ante un estadio repleto que coreaba su nombre. La apertura estuvo marcada por sonidos de plena y salsa, con una agrupación en vivo que incorporó panderetas y percusión tradicional para interpretar temas recientes como “La Mudanza” y “Pitorro de Coco”.
El repertorio incluyó éxitos de su álbum Un Verano Sin Ti, así como piezas de su más reciente producción Debí tirar más fotos, trabajo que este año se convirtió en el primer disco completamente en español en ganar el Grammy a Álbum del Año.
Según la reseña de Rolling Stone Australia, uno de los momentos más llamativos fue el cambio hacia una segunda tarima, diseñada como “La Casita”, una recreación colorida de una casa puertorriqueña convertida en fiesta multitudinaria. Allí, el artista se enfocó en su faceta más urbana con temas como “Monaco”, “Safaera” y “Yo Perreo Sola”, transformando el estadio en una discoteca al aire libre entre láseres y fuegos artificiales.
Español en un mercado poco habitual
Australia no es tradicionalmente un mercado fuerte para la música urbana en español. Según datos censales recientes, alrededor del 0.7 % de la población habla español en casa. Aun así, el público respondió coreando canciones y reaccionando a las intervenciones en español del artista, quien se dirigió mayormente en su idioma natal.
La gira, que comenzó en noviembre de 2025 en República Dominicana, contempla más de 50 fechas en América Latina, Asia, Oceanía y Europa. Tras su paso por Sídney, el tour continuará en ciudades europeas como Madrid, Barcelona, Lisboa, Berlín y Londres.
El debut australiano ocurre semanas después de su participación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl y tras recibir el Grammy a Álbum del Año, consolidando su alcance global.
Más allá de la producción y los récords, el concierto en Sídney funcionó como una celebración de la música latina en un escenario poco habitual, reafirmando el alcance internacional del artista puertorriqueño y el poder de un repertorio interpretado mayormente en español ante decenas de miles de personas al otro lado del mundo.
