Mbappé-Lautaro, una herida frente a un vendaval

El francés tomó el balón, caminó hacia el punto de castigo y perdió el último duelo de la noche ante Valles

Por EFE EFE

7 sept, 6:36 am 4 min de lectura
Mbappé-Lautaro, una herida frente a un vendaval
MADRID, 26/08/2026.- El delantero francés del Real Madrid Kylian Mbappé celebra su tercer gol durante el encuentro correspondiente a la primera jornada de LaLiga que Real Madrid y Real Sociedad disputan este miércoles en el Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/ Kiko Huesca

Madrid, 7 sep (EFE).- La Liga de Campeones reúne en el Bernabéu a dos delanteros separados por el capricho del gol: Mbappé llega perseguido por el penalti que falló ante el Betis y el argentino Lautaro Martínez, lanzado por el doblete con el que derribó al Nápoles. Uno busca revancha; el otro, prolongar su despertar. Y ambos saben que Europa concede a los goleadores noches capaces de cambiar el relato de una temporada.

El francés parecía haber emprendido por fin el ascenso que se espera de él en el Real Madrid, autor de cuatro goles en las tres primeras jornadas de Liga, hasta que el Betis convirtió su escalada en un resbalón. El argentino tomó el camino contrario: permaneció en silencio durante las dos primeras fechas de la Serie A y rugió cuando más lo necesitaba el Inter, con un doblete que mantuvo al campeón italiano en lo alto de la clasificación empatado con la Roma, líder por su mejor diferencia de goles.

Mbappé apenas ha tenido cuatro días de diferencia entre su noche más amarga y la primera oportunidad de borrarla. En La Cartuja tuvo el gol delante varias veces y siempre se le escapó la celebración de la que habría sido su quinta diana. En la primera parte, Vinícius lo dejó ante Álvaro Valles, pero su remate tropezó con un defensa; en la segunda, Huijsen volvió a encontrarlo en una posición privilegiada y el francés se enredó cuando debía ejecutar; después llegó el larguero y, ya en el tiempo añadido, el penalti que pudo rescatar al Real Madrid.

Mbappé tomó el balón, caminó hacia el punto de castigo y perdió el último duelo de la noche ante Valles. El guardameta adivinó su lanzamiento y cerró una derrota que transformó todos los fallos anteriores en una serie dolorosa de errores. Hasta entonces había sido un partido torcido. Desde ese instante, se convirtió en la noche de Mbappé.

No hay todavía crisis ni razones para hablar de caída. Sus cuatro goles ligueros mantienen intacto su buen inicio de curso y una mala actuación no destruye aquello que ha construido durante tres jornadas. Pero alrededor de un gran delantero siempre hay preguntas. Cada ocasión fallada genera una duda y Mbappé necesita celebrar goles para impedir que una noche desafortunada empiece a convertirse en una tendencia.

Mourinho, mientras, se colocó inmediatamente a su lado. “Cuando uno de nosotros da un paso adelante para lanzar un penalti, todos estamos juntos”, afirmó el portugués después de la derrota ante el Betis, sin señalar a su estrella y repartiendo entre todo el equipo el peso del error. El entrenador levantó el escudo; ahora corresponde a Mbappé empuñar la respuesta.

Lautaro despierta a tiempo

Lautaro, sin embargo, llega a la cita sin necesidad de defenderse. El argentino ha elegido el momento adecuado para despertar. El Inter perdía 0-2 ante el Nápoles, su pleno de puntos se tambaleaba y San Siro comenzaba a prepararse para la primera derrota del curso cuando apareció su capitán. Marcó el tanto que abrió la remontada y, después del empate de Marcus Thuram, firmó en el tiempo añadido el 3-2 que desató el delirio.

Fueron sus dos primeros goles del campeonato. Hasta entonces, Lautaro había acompañado el impecable inicio del Inter sin dejar su firma. Frente al Nápoles recordó que su importancia no se mide únicamente por el número de veces que encuentra la red, sino por el momento en el que lo hace. Cuando el encuentro reclamó un jefe, apareció el capitán.

Su doblete elevó al conjunto de Chivu hasta los nueve puntos, los mismos que el Roma, y envió al Inter al Bernabéu con ganas de más. “Este equipo todavía tiene hambre”, proclamó el técnico rumano después de una remontada que explicó mediante el coraje, la determinación y la fidelidad a una identidad. Lautaro fue la representación exacta de las tres cosas.

Mbappé y Lautaro se encontrarán así bajo las luces de la Liga de Campeones. Uno llega perseguido por el penalti que falló; el otro, escoltado por los dos goles que acaba de marcar. Uno busca revancha; el otro quiere continuar su conquista. Y será el gol, esquivo con uno durante 90 minutos y generoso con el otro, el que escriba el desenlace.