A 10 años del grito que estremeció a Puerto Rico: Mónica Puig y su inolvidable oro olímpico

Una década después, aquella victoria continúa siendo uno de los episodios más emocionantes y recordados del deporte puertorriqueño.

Por Santiago Omar Escobar Colón

13 ago, 11:00 am 2 min de lectura
A 10 años del grito que estremeció a Puerto Rico: Mónica Puig y su inolvidable oro olímpico
ORO: Mónica Puig (Puerto Rico/Tenis) Foto: Getty Images

Hay momentos deportivos que se celebran y otros que quedan incrustados para siempre en la memoria de un país.

Hoy, 13 de agosto se cumplen 10 años de la noche en que Mónica Puig hizo historia en los Juegos Olímpicos de Río 2016, al conquistar la primera medalla de oro de Puerto Rico en unas Olimpiadas.

Una década después, aquella victoria continúa siendo uno de los episodios más emocionantes y recordados del deporte puertorriqueño.

El 13 de agosto de 2016, Puig entró a la cancha para disputar la final del tenis femenino ante la alemana Angelique Kerber, quien en aquel momento ocupaba la segunda posición del escalafón mundial y posteriormente alcanzaría el número uno.

La puertorriqueña se llevó el primer parcial 6-4, pero Kerber respondió con un contundente 6-1 en el segundo para forzar un set decisivo.Entonces llegó el momento que Puerto Rico todavía recuerda.

Puig se impuso 6-3 en el tercer parcial para completar la victoria 2-1 y asegurar una histórica medalla de oro. Tras el último punto llegaron la celebración, las lágrimas y un grito que estremeció a toda una isla.Por primera vez, La Borinqueña sonó desde lo más alto de un podio olímpico para celebrar una medalla de oro de Puerto Rico.

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Una noche que Puig tampoco pudo creer

La magnitud de aquella hazaña fue difícil de procesar incluso para la propia tenista.

En julio de 2023, durante una entrevista con el programa El Despelote de La Nueva 94, Puig recordó que durante la noche posterior al partido se despertaba aproximadamente cada media hora para tocar la medalla y confirmar que lo ocurrido era real.

La extenista también contó que durante mucho tiempo la presea permaneció en casa de sus padres debido a los constantes viajes y cambios de residencia que tuvo durante su carrera profesional.

“Por mucho tiempo la tenía en la casa de mis papás porque me pasaba viajando, estaba en diferentes apartamentos, vivía en Arizona en un momento dado, así que ya estoy en casa y mi esposo me dijo, puedes traer la medalla a casa por favor”, relató Puig durante aquella entrevista.

Posteriormente, la medalla pasó a estar en un armario de su residencia en Atlanta, un lugar que utiliza para reflexionar y al que, en ocasiones, regresa para contemplar el símbolo de aquella noche.

Diez años han pasado desde Río 2016, pero el recuerdo permanece intacto.

Aquella noche Mónica Puig no solamente ganó un partido de tenis: consiguió que Puerto Rico escuchara por primera vez su himno desde lo más alto del podio olímpico y protagonizó un momento que todavía, una década después, hace revivir la emoción de todo un país.

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