Puerto Rico llega a Santo Domingo con un plan delineado en béisbol en busca de recuperar el oro centroamericano
En Barranquilla 2018 la novena boricua se alzó con el oro centroamericano, sin embargo en San Salvador 2023 no subieron al podio. Para esta edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe entran con un seleccionado nivelado en busca de volver al medallero.
Por Luis A. Meléndez
Puerto Rico y República Dominicana tienen historia de rivalidad entre potencias en el béisbol. Por ello, la cita inicial centroamericana en la disciplina promete mucha emoción y el equipo boricua lo tiene muy presente.
“Esperamos salir con la victoria, super contento de poder jugar contra nuestros hermanos y más en su país, sabemos que van a tener muchos fanáticos en contra de nosotros”, expresó el estelar lanzador zurdo Luis Leroy Cruz, justo antes de que el equipo partiera al vecino país donde se celebran los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
El primer juego de los boricuas en esta edición centroamericana será el viernes 31, ante el anfitrión República Dominicana.
Aunque los quisqueyanos no son la única potencia del béisbol que enfrentarán los boricuas, ya que en la fase de grupo también verán acción ante Cuba y Curazao. “El grupo de nosotros no es fácil, es un grupo fuerte el primer juego República Dominicana, segundo juego Cuba y Curazao el tercer partido, pero los partidos se ganan dentro de las líneas”, exclamó Juan “Igor” González, dirigente de la novena puertorriqueña.
Tradicionalmente un partido de béisbol se juega a nueve entradas, sin embargo en los Juegos Centroamericanos los encuentros son a siete entradas, algo que cambia por completo el plan de trabajo como bien comentó González. “Aquí hay que desde el principio actuar como decimos hit and run, robo de bases, toque de bola, por que ya en la quinta es como una séptima”, agregó.
El técnico adelantó que para el primer compromiso de Puerto Rico, utilizará como abridor al lanzador juvenil Jorhan Lavoy por su capacidad de localizar los pitcheos efectivamente y la habilidad para cambiar la velocidad de sus lanzamientos.
Al momento en que los peloteros partían a República Dominicana, ya Puerto Rico acumulaba sobre 20 medallas en diversas disciplinas.


