El día después de la Copa
“Este Mundial lo amé, mas el negocio no anduvo tan bien. Pero para la época que es flaca (invierno) la Copa ayudó mucho”, me dice Lucía mientras me entrega los…
Por Pablo Cavada / Metro Brasil
“Este Mundial lo amé, mas el negocio no anduvo tan bien. Pero para la época que es flaca (invierno) la Copa ayudó mucho”, me dice Lucía mientras me entrega los periódicos que compré en su negocio de revistas en Ipanema. En la portada de Lance, el principal diario deportivo, aparece una mano abierta con la bandera de Brasil pintada y la palabra penta, que solo es Brasil y la leyenda “Tienen que respetar a la Verdeamarela”.
Los brasileños respondieron de esta manera a los argentinos, que, a pesar de haber llegado con sus canciones a reírse de los brasileños, para muchos fueron uno de los atractivos de esta Copa, ya que permitió a la torcida mantener una disputa con sus vecinos hasta la final esperando que no fueran campeones. “Lo que más me gustó fue la visita de los argentinos, son animados. La organización es buena”, dice Pedro Rodríguez, un delegado de la Policía de 24 años.
Pero hoy los argentinos ya no están. Sus autos y casas rodantes apostados en los alrededores del sambódromo debían dejar por la mañana la ciudad. Después de varios días invadiendo las calles, playas restaurantes y bares, su ausencia se nota. El ambiente que crearon y la ilusión por obtener la copa desapareció igual que antes para los locales que luego de perder su oportunidad de dejar el título en casa. Aunque, como dice Lance, si quieren ser hexacampeones, tienen que cambiar muchas cosas.
Messi reprobado
La torcida también se dio el tiempo para criticar la elección de Messi como el mejor del Mundial por parte de la FIFA, que ya tiene como costumbre entregar este premio de consuelo al perdedor, como pasó con Robben en 2010, Zidane en 2006, Khan en 2002 o Ronaldo en 1998.
“Debió haber sido James; él jugó mejor”, nos dice María Teresa, una brasileña que disfruta del sol matutino en la arena de Leblon. Herbert, un visitante alemán, cree que “Robben fue el mejor para mí”. Para Andrea Nunes, una arquitecta brasileña de 40 años, lo alemanes debieron llevarse ese premio ya que “Müller fue el mejor jugador”.
Andrea también aplaudió el clima del evento, que en un principio generó preocupación por el levantamiento social contra las inversiones del Gobierno en la Copa: “Fue muy organizado. Yo soy carioca y antes teníamos muchas manifestaciones. La gente decía que no iba a haber Copa, confusiones. Pero no fue así. Por el contrario, fue muy bueno”.
Lo mismo piensa Ivanielsen Nelso, un tatuador local de 29 años. “No tuvo discusiones ni peleas, principalmente entre Argentina y Brasil. Eso fue muy lindo. La gente, a pesar de tener diferencias, estuvo en paz. Fue muy bonita fiesta. Esperaban más confusiones y todo eso, pero no sucedió nada”, nos dice antes de alejarse con su tabla a disfrutar las olas de Ipanema. Yo lo seguiré. Después de 35 días, para mí también se acaba una Copa que los brasileños supieron transformar en una fiesta, a pesar del difícil clima político previo, la lluvia de goles alemanes y la invasión argentina al final. Es que la alegría brasileña es a prueba de todo.


