Mejor un papá que un papelón
Cerca de 8,000 argentinos compraron su entrada por el website de FIFA para el partido ante Países Bajos en el Arena Corinthians. Pero en el coliseo para 61 mil…
Por Pablo Cavada, Metro en Brasil
Cerca de 8,000 argentinos compraron su entrada por el website de FIFA para el partido ante Países Bajos en el Arena Corinthians. Pero en el coliseo para 61 mil espectadores tenía cerca de la mitad de su aforo albiceleste. Muchos pagaron los altos precios entre los mil y dos mil dólares de la reventa para ver a Messi y compañía en semifinales de la Copa.
“La salida de Brasil dolió en el alma. Queríamos ver a Brasil en la final para hacer el Maracanazo dos” decía a Metro Carlos Miño, un empresario argentino de 67 años que prestaba a todos su réplica de la copa del mundo para fotografiarse en la grada del Itaquerâo, nombre popular que alude al barrio donde fue construido el millonario y polémico estadio mundialista.
El reducto será casa del Corinthians, club más popular de Sao Paulo y cuyos hinchas aún recuerdan a Carlos Tévez, actual delantero de la Juventus de Italia que fue relegado de la nómina mundialista por el técnico Sabella. Muchos de ellos llegaron a alentar a Argentina. Otros, simplemente por la gran figura albiceleste: “Yo ya venía al partido con la camiseta de Países Bajos. Pero la cambié con un argentino en el metro. Voy a torcer para ellos porque me gusta Messi” nos dice el brasileño Marcos Bispo, un estudiante que simpatiza con la hinchada rioplatense.
“Brasil, decime qué se siente, tener en casa a tu papá…”. La canción de la hincha en esta Copa se escucha con fuerza antes del inicio, y los brasileños no pueden hacer nada. Esta vez no son locales, pero la rivalidad parida con sus “hermanos” y el miedo de poder vivir otro bochorno en una virtual disputa suramericana por el tercer lugar los pone en una encrucijada. Como Marcos, muchos solo quieren que la herida verdeamarela no se tope con Messi y viva otra pesadilla como ante Alemania.
Después de más de dos horas de sufrimientos, Maxi Rodríguez marca el penal que le da la clasificación a Argentina. Los argentinos celebran, dejan a los locales otra vez atrás, como dice su canción que se vuelve a escuchar con fuerza recordando el ya lejano enfrentamiento del Mundial de 1990. Y muchos brasileños respiran con tranquilidad. Podrán tener un final menos peligroso con Holanda. Mejor tener un papá que otro papelón.
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