¡No más prórrogas!

Encontré a Julien con una bandera de Bélgica comprando tres cervezas en el Fan Fest de Copacabana minutos después de la victoria de su selección sobre EE. UU…

Por Pablo Cavada, Metro en Brasil

3 jul 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Encontré a Julien con una bandera de Bélgica comprando tres cervezas en el Fan Fest de Copacabana minutos después de la victoria de su selección sobre EE. UU. en un sufrido partido de 120 minutos. No eran para sus amigos. Él me comentó que “el partido fue muy estresante para él” y necesitaba un relajo. Unas horas antes, Ana María, una profesora brasileña, me decía tras el Argentina-Suiza: “Ya no quiero más prórrogas. Son partidos muy agotadores”. Los que sí celebran son los dueños de bares, como las cantinas suizas a la orilla de la laguna de Leblon, que estuvieron llenas y vendiendo cerveza durante las más de dos horas de acción.

La Copa tuvo cinco de sus ocho duelos de los octavos de final con alargue, y la última jornada fue extensa. Llegué a seguirla a Río de Janeiro, donde al tomar un taxi su conductor me dijo que la noche del sábado no había podido dormir luego de la angustiosa clasificación del Scratch ante Chile. “Me daban vuelta los penales en la cabeza, y ese tiro en el palo en el último minuto”, confesaba el chofer. Incluso la tensión de ese partido para los propios jugadores de la Verdeamarela propició que se les programara un trabajo psicológico especial esta semana.

Cada vez más cerca

Camino a Leblon, el taxista reflejaba el sentir de la mayoría de los brasileños. “Quiero que gane Suiza por dos razones. La primera, porque no quiero que gane nunca Argentina, y la segunda es porque mi apellido es suizo”. La rivalidad de los brasileños con sus “hermanos” es una historia recíproca y ya conocida.

En el estadio Arena Corinthians las “guerras” de cánticos entre los torcedores locales apoyando a los europeos y los albicelestes fue tenaz. En el Fan Fest de Copacabana, donde se queda la mayoría de los argentinos que no tienen entradas y siguen a su selección en la Copa, no fue diferente.

En Río la cosa no pasó de eso y algunos insultos, como los que se llevaron los rioplatenses que vistieron a Neymar con una camiseta albiceleste. Aunque en Sao Paulo los hinchas fueron dispersados con gas por la policía mientras celebraban el triunfo de madrugada.

Así la tensión se va acrecentando mientras cada equipo da un paso más a la esperada final suramericana.

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