Mordidas y mordidas…

Al conocerse la dura sanción a Luis Suárez, nueve partidos y cuatro meses de suspensión por parte de la FIFA por morder al italiano Chiellini, en el duelo en…

Por Pablo Cavada, Metro en Brasil

30 jun 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Al conocerse la dura sanción a Luis Suárez, nueve partidos y cuatro meses de suspensión por parte de la FIFA por morder al italiano Chiellini, en el duelo en que Uruguay eliminó a Italia del Mundial, el delantero recibió varias muestras de apoyo entre sus pares. Incluso el presidente José Mujica le dio su respaldo: “no lo eligieron para filósofo, ni para mecánico, ni para tener buenos modales”, dijo.

Y en el país que alberga el Mundial la situación de Suárez no es diferente. Más que rechazo, ha causado adhesión en los brasileños, partiendo por el delantero del “Scratch” Fred, quien encontró “exagerada” la suspensión. “Dos partidos hubiera sido bueno, pero cuatro meses sin trabajar es exagerado”, me comenta Lourenço, un periodista capitalino. La mordida de Suárez pudo ser vista también como una situación aprovechada por la FIFA  para aliviar el temor de la torcida por el “fantasma” de la copa, que podía toparse con la verdeamarela en cuartos de final, dejando fuera a un jugador clave. Y fue aplaudida por exfiguras como el “Fenómeno” Ronaldo. Pero si de mordidas se trata, no es el único… Viví dos años en México, donde popularmente se llamaba “mordida” a los sobornos solapados que la gente le da a funcionarios y policías de tránsito corruptos para conseguir favores o evitar multas. Y no pude dejar de comparar esta situación con lo que sucedió con el Mundial de Qatar. Hace poco, The Sunday Times publicó una investigación divulgando que tiene pruebas de que el exdirectivo de la FIFA Mohamed ben Hammam –declarado culpable de corrupción por el comité de ética de la federación internacional y suspendido de por vida en 2012– pagó cerca de 5 millones de dólares a dirigentes de africanos para asegurar la elección de la candidatura del país árabe para realizar el Mundial de 2022. Si se comprueba que en 2010 la votación fue influenciada por pagos en dinero, Qatar debería tener sanciones igual de ejemplares que la impuestas al delantero del Liverpool, y debería perder la sede de 2022. La comisión de investigación de la FIFA es ahora la que debe decidir si estas “mordidas” fuera de la cancha también tendrán consecuencias extremas como para Luis Suárez, que ahora ve peligrar su carrera.

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