Un chileno en Brasil II

Decidí ir a Belo Horizonte a ver Brasil-Chile. Si me pasa algo, que me pase en el lugar de los hechos. Después les cuento todo. El partido que abrirá la…

Por Pablo Cavada/ Metro en Brasil

27 jun 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Decidí ir a Belo Horizonte a ver Brasil-Chile. Si me pasa algo, que me pase en el lugar de los hechos. Después les cuento todo. El partido que abrirá la segunda fase de la Copa también puede cerrar el torneo para los locales. Atrás queda una primera etapa llena de fútbol, goles y anécdotas. Acá, un recuento.

El mejor gol no me lo saco de la cabeza: el primero de Van Persie ante España. El peixinho, como se le llamó en Brasil por compararlo con un salto de un pez. Su contorsión le dio una espectacularidad única a la anotación que abrió un camino avasallador de una nueva versión de la Naranja Mecánica.

Con la sanción a Luis Suárez por su mordida, la Copa perdió   –como pasó con Maradona en 1994– a una de sus mayores figuras. Su estilo es para un fútbol de otra época, cuando los jugadores se golpeaban sin ser expulsados, se pinchaban con agujas o brindaban bolsas con agua “podrida” a sus rivales. Hoy la tecnología no perdona nada.

Pero la Copa no deja de tener “monstruos” con su partida. El alemán Tomas Müller, el holandés Arjen Robben y el más temido: el argentino Lionel Messi. Han marcado diferencias notorias con sus actuaciones al frente de sus escuadras. Son, sin duda, los más temidos. El brasileño Neymar todavía no los alcanza.

Si los primeros partidos dejaron ver sólida a estas últimas selecciones, otras con gran juego, como Colombia, México y Chile, deben cambiar la historia y dar un paso más para merecer ser llamadas candidatas. Los acompaña Costa Rica, la cenicienta apadrinada por la afición local, que vive su propio sueño. Mientras el próximo anfitrión de la Copa, Rusia, se tuvo que despedir al no superar a Algeria, otra sorpresiva clasificación que cerró la primera fase.

Y si de pálpitos se puede hablar, al fin mi selección preferida para sorprender sigue viva tras la primera fase. En 2006 vi a Argentina caer rápidamente y en 2010 a Suiza –estos últimos parecen haber encontrado su espacio en Brasil–. Hoy logro ver a una interesante Bélgica entrar en octavos de final. ¿Hasta dónde podrá llegar el equipo de Vincent Kompany?

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Por último, extrañaremos a Italia y a Cristiano. Creo que ellas los lloran más que nosotros. Aunque ayer los brasileños la emprendieron contra el delantero del Real Madrid en el duelo en que Portugal se despidió con una victoria por 2-1 ante Ghana, dedicándole un canto con una palabra que alude a homosexualidad. Cerca del término del partido, luego de que el portugués errara un gol, se empezó a escuchar el cántico “Cristiaaaano, viaaado” en las tribunas.

El hecho provocó la reacción de los aficionados europeos, que encararon a los locales en defensa de su ídolo. Daniele Cristine fue una de las portuguesas que se enfureció y los encaró. Explicó que “ellos no trocen ni para Ghana ni para Portugal, solo vinieron para ofender. Nosotros no ofendemos a nadie”. Triste final en Brasilia.