Las empresas y el estadio
Copa del Mundo. En el marco del torneo, los brasileños buscan terminar con las grandes donaciones de empresas a políticos, que se transforman en irrelevantes obras, como algunos estadios.
Por Pablo Cavada/ Metro en Brasil
Donaciones 81,165,800.00 reales en donaciones a campañas (2012) 899,228,136.19 reales recibidos en contratos (2012)
Muchos problemas ha tenido Brasil hasta llegar al inicio de esta Copa del Mundo. El principal, el descontento de la gente por las noticias sobre gastos del Gobierno en el Mundial, cuyo principal referente es el Estadio Nacional Mané Garrincha de Brasilia, una ciudad sin grandes clubes de fútbol, pero ahora con el segundo estadio más grande del país y el segundo más caro del mundo ($900 millones, detrás del Wembley en Inglaterra, que costó $1.25 mil millones).
Su costo se triplicó durante la construcción a cargo del consorcio Andrade Gutiérrez, el que también hace grandes contribuciones a campañas políticas locales y es uno de los grandes donadores del PT, partido de la presidenta Dilma Rousseff. Esto ha despertado el descontento de muchos sectores, lo que ha generado una campaña para cambiar la ley que permite este tipo de aportes que puedan resultar luego en favores políticos a las empresas.
Pero no hay grandes expectativas en Brasilia. Se espera que el Senado aplace la votación ya que es año eleccionario, a pesar de las presiones de organizaciones como Avaaz, cuyos activistas en solo una hora llenaron con dos mil emails los correos de los senadores con el petitorio. Por su parte, el Supremo Tribunal Federal también analiza el tema en paralelo.
Michael Freitas, director de campañas de Avaaz en Brasil, explicó a Metro que “esto es un asunto muy grande para nosotros. El 75 % de todos los fondos para campañas vienen de empresas, y un 95 % de estos, de grandes empresas. Si esta iniciativa pasa al Congreso, nuevos puntos seguirán”.
Dentro de los problemas políticos y sociales en torno al Mundial, el Mané Garrincha es solo uno de los estadios en la polémica. Sin ir más lejos, el estadio de Manaos también fue construido sin tener equipos profesionales en la ciudad, y el Arena Corinthians de Sao Paulo recibía el juego inaugural entre Brasil y Croacia sin ser terminado y con un alto costo (1,150,000,000 reales, unos 515 millones de dólares), mientras más de un millar de familias sin casa acamparon durante su construcción a unos cuatro kilómetros pidiendo mejores oportunidades de vivienda.
Este domingo Suiza y Ecuador llegan a Brasilia para el primero de siete partidos en el estadio Nacional. Y al igual que la vida del legendario Garrincha, que a los 49 años murió solo y alcohólico tras ser estrella del Scratch, no se ve un final feliz para la mole que lleva su nombre luego de la Copa. A corto plazo solo se espera que este gigante reciba estrellas como Beyoncé o Aerosmith, que ya lo ocuparon como sede de sus giras musicales el año pasado.
Análisis Oportunidad única Por muchos años hemos visto un mercado de políticos en los que invierten las empresas. Ellos inviterten en los tres o cuatro que tienen mayores opciones y luego consiguen muchas obras, como los estadios donde no se necesitan. Es la forma de mantener el sistema dando contratos billonarios a empresas. No hay corrupción en la forma en que se hacen los contratos y, aunque sea legal, para nosotros este es una oportunidad de cambiar un sistema perverso en que las empresas reciben más de lo que invierten. Hoy el sistema tiene 233 mil datos de potenciales candidatos que no podrían presentarse, lo que sucede por primera vez en unas elecciones nacionales, y el impacto será grandísimo. Michael Freitas Director de campañas de Avaaz Brasil


